Paloma e Ignacio eran compañeros de clase, y lo habían sido además, durante muchos años. Un día, Ignacio notó algo en Paloma, algo especial, algo diferente.
Él se quedo sorprendido, porque consideraba a Paloma como una persona importante en su vida, sin llegar a ser nada, ni siquiera amigos, porque sólo coincidían en la clase. No quedaban por las tardes, ni coincidían en ningún sitio que no estuviera relacionado con el colegio.
Ignacio habló con su mejor amigo, ese que siempre le aconsejaba sobre los temas más peliagudos de su vida. Para él, resultaba un apoyo esencial en su vida, porque no tenía a nadie a la que contar todos los problemas e inquietudes que iba teniendo a lo largo de su vida.
Martín le recomendó que esperara, que no fuera deprisa y corriendo, que sabía de gente que por mucho correr, pronto paró. Ignacio escuchaba atentamente a Martín, como si de un abuelo contando una historieta a su nieto se tratara. Al final de la conversación, Ignacio se quedó satisfecho y convencido de que esperar era lo que debía hacer.
Teóricamente debía esperar, pero su corazón pisaba cada vez con más fuerza el pedal del acelerador del amor. Ya no podía más. Cada día, se sentía desbordado por la belleza de la joven, su simpatía, su aroma, su alegría, pero sobre todo, por su sentido del humor. Ignacio no se lo explicaba, pero todos los días, Paloma hacía reír a Ignacio.
Si Ignacio no se lo explicaba, yo tampoco. Se reía de unas cosas tan absurdas, que me daban ganas de coger a Ignacio por las solapas, darle en la cara y reanimarle, porque parecía inconsciente. Emocionalmente, claro.
Ignacio entonces, cometió la mayor estupidez del mundo mundial, universal, galáctico y catedralicio de todos los tiempos: Contar todo lo que le estaba sucediendo, a una chica. Pero el error no acaba ahí. El remate final del error fue que Ignacio se lo contó a su amiga. El no sabía que Paloma y la chica esta fueran tan amigas, pero lo eran. E Ignacio la fastidió, pero a base de bien.
Al principio, Ignacio se sintió híper-aliviado, por aquello de soltar todo lo que tenía adentro, pero nada más lejos de la realidad. Las circunstancias se volvieron contra él cual boomerang que vuelve para darte en los morros.
La actitud de Paloma entonces, se volvió más que fría, gélida, antártica, polar..., y se me acaban los adjetivos que indiquen frío.
Paloma e Ignacio ya no iban juntos a clase, como hacían cada mañana, no se juntaban en el recreo para hablar, es más, ni se hablaban. Ignacio se sentía fatal, por no haber hecho caso a su amigo Martín, pero sabía que debía correr algún tipo de riesgo con el afán de conseguir a esa muchacha. Al fin y al cabo, todo el mundo, alguna vez en su vida debe cometer riesgos.
El martirio de Ignacio no acaba aquí. Una tarde, a la salida del instituto, se dio el gustazo de caminar por un parque que colindaba a su casa, aprovechando que ya Paloma no iba con él, podía dar un tranquilo paseo mientras escuchaba música con aquellos cascos gigantes que le hacían evadirse del mundo.
Fue entonces cuando, a lo lejos, Ignacio se fijó en aquel banco donde solía hablar con Paloma durante horas. A veces hablaban de algo, y a veces de nada, pero hablaban.
Ignacio se percató de que había una pareja y la chica, llevaba el mismo abrigo que Paloma.
-Anda que si es Paloma, no sé donde me voy a meter-, se dijo a sí mismo Ignacio.
Pues sí, aparte de ser Paloma, estaba con un chico. Y sí, estaban besándose.
Triple decepción para Ignacio que, de acuerdo, no tenía nada con Paloma, pero él sentía que alguien le había quitado algo que, en algún momento, pudo ser suyo.
Nada más por hoy. Sed buenos. Paz y amor.
sábado, 15 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Siempre estará ahi.
Hola a todos. Parece que este nuevo año me ha sentado de maravilla, porque otra vez estoy escribiendo, aunque sea en horas no muy tempestivas.
He estado reflexionando (y cuándo no), y me he puesto a pensar si en verdad sabemos que es cada cosa, porque muchas veces veo que la gente no sabe qué es la felicidad, el amor, o retrocediendo a conceptos más simples, un amigo.
Porque, ¿qué es un amigo?
Si somos capaces de dar una definición aproximada del término, podríamos decir que un amigo es aquella persona que está contigo siempre, en las duras y en las maduras, apoyándote incansablemente. Es aquel que se alegra con tus triunfos y se entristece por tus derrotas.
Un amigo es alguien a quien siempre puedes llamar, sea la hora que sea, para contarle que te sientes mal, y éste, no te colgará el teléfono. Un amigo siempre te escucha, aunque le aburra la sarta de chorradas que le estés contando, pero siempre estará dispuesto a aconsejarte, dando su más sincera opinión.
Un buen amigo no siente envidia de ti ni trata de hacerte quedar mal, sino todo lo contrario, trata de elogiarte y engrandecerte siempre, aquel con quien aprendes a comunicarte aún sin hablar, solo con un gesto o una mirada.
Un verdadero amigo sabe cómo actuar contigo en las situaciones más difíciles, cuando nadie te soporta porque estás inaguantable, el buen amigo, te comprende y se compadece de ti.
No te busca o es tu amigo solo por lo que puedes darle o por interés, sino porque gusta de tu compañía y se siente bien a tu lado, pero de verdad. Un amigo es quien a pesar de conocerte bien, te acepta y aprecia tal cual eres.
Si has encontrado a un buen amigo, cuídalo bien, porque es el mayor tesoro que jamás podrás tener.
Porque habrá muchas ocasiones a lo largo de tu vida en las que te sentirás solo, sin ganas de nada y sin fuerzas para seguir luchando. Seguro.
Pero lo que deberás hacer es reflexionar fríamente y pensar que, aunque creas que estás solo en la vida y sin nadie que te pueda apoyar, siempre, repito siempre, habrá una persona capaz de escucharte, animarte y darte el empujoncito que necesitas para seguir adelante: Tu amigo.
Nada más por hoy. Paz y amor.
He estado reflexionando (y cuándo no), y me he puesto a pensar si en verdad sabemos que es cada cosa, porque muchas veces veo que la gente no sabe qué es la felicidad, el amor, o retrocediendo a conceptos más simples, un amigo.
Porque, ¿qué es un amigo?
Si somos capaces de dar una definición aproximada del término, podríamos decir que un amigo es aquella persona que está contigo siempre, en las duras y en las maduras, apoyándote incansablemente. Es aquel que se alegra con tus triunfos y se entristece por tus derrotas.
Un amigo es alguien a quien siempre puedes llamar, sea la hora que sea, para contarle que te sientes mal, y éste, no te colgará el teléfono. Un amigo siempre te escucha, aunque le aburra la sarta de chorradas que le estés contando, pero siempre estará dispuesto a aconsejarte, dando su más sincera opinión.
Un buen amigo no siente envidia de ti ni trata de hacerte quedar mal, sino todo lo contrario, trata de elogiarte y engrandecerte siempre, aquel con quien aprendes a comunicarte aún sin hablar, solo con un gesto o una mirada.
Un verdadero amigo sabe cómo actuar contigo en las situaciones más difíciles, cuando nadie te soporta porque estás inaguantable, el buen amigo, te comprende y se compadece de ti.
No te busca o es tu amigo solo por lo que puedes darle o por interés, sino porque gusta de tu compañía y se siente bien a tu lado, pero de verdad. Un amigo es quien a pesar de conocerte bien, te acepta y aprecia tal cual eres.
Si has encontrado a un buen amigo, cuídalo bien, porque es el mayor tesoro que jamás podrás tener.
Porque habrá muchas ocasiones a lo largo de tu vida en las que te sentirás solo, sin ganas de nada y sin fuerzas para seguir luchando. Seguro.
Pero lo que deberás hacer es reflexionar fríamente y pensar que, aunque creas que estás solo en la vida y sin nadie que te pueda apoyar, siempre, repito siempre, habrá una persona capaz de escucharte, animarte y darte el empujoncito que necesitas para seguir adelante: Tu amigo.
Nada más por hoy. Paz y amor.
sábado, 1 de enero de 2011
¿Hacer por hacer?
Hola a todos. Aprovecho para desearos un feliz año 2011 y, alejándome del topico de que “se hagan realidad todos vuestros deseos”, espero que, al menos, no vayamos a peor, que según cómo está el mundo, no es poco lo que pedimos.
Cambio de año, cambio de década, cambio de todo. Hoy estoy refranero, asi que, perdonadme si abuso de ellos, pero hoy para mí, todos los refranes tienen sentido.
Mi padre, con gran razón, siempre suele decir que “las cosas bien hechas, bien parecen”. Simplemente, este refran me encanta.
Sí, lo admito. Soy un perfeccionista. Me encanta que todo esté perfecto. Si algo falla, hay algo por dentro que me reconcome. Por tanto, el refrán que acabo de mencionar me viene “al pelo” para contar cosillas.
Hay mucha gente que, bien por desgana, bien por pasotismo, bien por su forma de ser, les encanta hacer las cosas a medias, como decía un gran profesor que tuve, “sin profundidad”. No buscan el hacerlo bien, sino simplemente, el hacerlo. Y que conste que yo lo respeto, pero obligatoriamente, y atendiendo a mi forma de ser, no puedo compartirlo.
Muchas veces, las circunstancias te obligan a hacer las cosas deprisa y mal, pero sólo ocasionalmente, no constantemente, por lo que siempre tienes oportunidad de hacerlo mejor, pero nunca se hace porque no se puede, no se quiere o, vete tú a saber porqué.
Entono el “mea culpa”. Asumo que, en algún momento del pasado haya hecho cosas por hacerlas o sin pensar, pero aprovecho este nuevo año que acaba de comenzar para hacer propósito de enmienda y como dice el refrán: “Año nuevo, vida nueva”.
Voy a hacer las cosas dando lo mejor de mí. SIEMPRE. Queda dicho.
Nada más que añadir. Feliz año a todos, otra vez. Paz y amor.
Cambio de año, cambio de década, cambio de todo. Hoy estoy refranero, asi que, perdonadme si abuso de ellos, pero hoy para mí, todos los refranes tienen sentido.
Mi padre, con gran razón, siempre suele decir que “las cosas bien hechas, bien parecen”. Simplemente, este refran me encanta.
Sí, lo admito. Soy un perfeccionista. Me encanta que todo esté perfecto. Si algo falla, hay algo por dentro que me reconcome. Por tanto, el refrán que acabo de mencionar me viene “al pelo” para contar cosillas.
Hay mucha gente que, bien por desgana, bien por pasotismo, bien por su forma de ser, les encanta hacer las cosas a medias, como decía un gran profesor que tuve, “sin profundidad”. No buscan el hacerlo bien, sino simplemente, el hacerlo. Y que conste que yo lo respeto, pero obligatoriamente, y atendiendo a mi forma de ser, no puedo compartirlo.
Muchas veces, las circunstancias te obligan a hacer las cosas deprisa y mal, pero sólo ocasionalmente, no constantemente, por lo que siempre tienes oportunidad de hacerlo mejor, pero nunca se hace porque no se puede, no se quiere o, vete tú a saber porqué.
Entono el “mea culpa”. Asumo que, en algún momento del pasado haya hecho cosas por hacerlas o sin pensar, pero aprovecho este nuevo año que acaba de comenzar para hacer propósito de enmienda y como dice el refrán: “Año nuevo, vida nueva”.
Voy a hacer las cosas dando lo mejor de mí. SIEMPRE. Queda dicho.
Nada más que añadir. Feliz año a todos, otra vez. Paz y amor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)