domingo, 31 de octubre de 2010

No a quién fuiste. Sí a quién eres. (Parte 3)

Al día siguiente, Martín se vistió con sus mejores ropas, se afeito y se perfumó con la mejor colonia que tenía. Llego al tren 20 minutos antes de lo habitual. Estaba nervioso, pero no había razón, pues era un día más de clase. Martin, sin embargo, tenía un presentimiento.

A medida que el tren se aproximaba a la parada donde se subía Alba, Martín se iba poniendo más nervioso y su corazón latía cada vez más deprisa. Apaciguaba los impulsos desmesurados de su corazón con su música, con su música. Estaba escuchando su canción favorita, pero de repente, apareció Alba.
Estaba preciosa, vestía falda larga y un jersey de punto verde. Cuando Martín se percató de su presencia, no podía articular palabra, se quedó anonadado.

-Ho… ho… hola-, dijo titubeando Martín. Fue lo único que pudo decir. No le salían las palabras.
-Hola, buenos días-, dijo Alba rebosante de felicidad y vitalidad.

El trayecto para ambos se hizo muy corto, pues empezaron a hablar y, cuando se quisieron dar cuenta, ya habían llegado a la universidad.
Aunque la parada de Alba no era la misma que la de Martín, no tenía ningún inconveniente en acompañarle hasta su facultad. Después tenía un largo camino, si, pero no le importaba ya que Martín también rondaba por su cabeza.

Mientras iban caminando, Martín se encontró con un antiguo amigo.
-¡Martín, cuánto tiempo amigo! ¿Cómo te va todo?-, dijo Luis lleno de alegría al volver a ver a Martín.
-¡Pero Luis, que mal envejeces!- dijo Martín con esa cara que delataba que estaba hablando en broma.

Al despedirse Luis y Martín, Alba se separó de ellos. Luis comentó a Martín en voz baja: -Es muy guapa Martín, tienes mucha suerte.-
Martín contestó: -¿Por qué dices eso? No es mi novia. Aunque, entre tú y yo, desearía que lo fuera-.

Al acabar las clases, Alba y Martín quedaban para coger juntos el tren de vuelta a casa. Las miradas cómplices y las leves sonrisas eran la tónica predominante en el viaje de vuelta. Martín y Alba se gustaban mucho, pero tenían miedo de estropear la amistad que tenían.
Alba, parecía que contenía mejor los sentimientos que tenía hacia Martín. Pero ironías de la vida, fue ella la que dio el primer paso.

-Martín, ya no puedo contener más mis sentimientos. Me gustas mucho, pero tengo mucho miedo a perderte como amigo.- Dijo Alba timoratamente esperando una rápida respuesta de Martín. Y así fue. Aunque Martín era un chico muy tímido, ya estaba harto de que su timidez fuera un lastre.

Martín, armado de valor, miró a Alba a los ojos, sonrió levemente y, lentamente, la besó.
-¡Martín! ¿Sabes qué significa lo que acabas de hacer?- preguntó Alba.
-Si. Significa que te quiero-.

Nada más por hoy. Paz y amor.

viernes, 29 de octubre de 2010

No a quién fuiste. Sí a quién eres. (Parte 2)

Alba se sentó un par de filas más atrás de donde lo había hecho Martín. Esto supuso que Martín, en algún momento u otro, si quería verla otra vez, debía desobedecer una de sus máximas. Pero el hecho en sí, a Martín le podía. No aguantaba más sin mirarla.

Martín se giró y la vio otra vez. Era guapísima, nadie lo podía negar. Justamente, Alba estaba mirando por el cristal, observando cómo el sol hacía acto de presencia en cada vez, más lugares. Alba estaba dejando de mirar por el cristal, Martín debía volver a su posición inicial. Y lo hizo, pero no a la velocidad indicada. Tal fue así, que Alba se dio cuenta y se la escapó una leve sonrisa.

Si seguimos la máxima de Martín, había quedado mal, pero si seguimos la ley natural, había hecho reír a Alba. Indirectamente, si, pero lo había hecho.
Martín siguió escuchando música y Alba se puso a leer, como si ambos se hubieran olvidado mutuamente. Pero no es así. Alba también cayó en la tentación. Cada vez que pasaba una página, levantaba la mirada hacia Martín.

Llegó la parada. Martín se bajó y emprendió un pequeño camino hasta su facultad. Al llegar, encontró a antiguos compañeros de instituto con los que entabló conversación, ya que no conocía a absolutamente nadie más en su clase. Pero Martín percibió un olor. Un olor conocido, pero que no recordaba de qué persona era. Como Martín era muy testarudo, se puso a pensar concienzudamente hasta averiguarlo. Sin resultado.

El primer día en la universidad había terminado y en el viaje de vuelta, Martín no escuchó música. Se puso a pensar. Intentaba recordar de quién era ese olor. Le resultaba muy familiar, pero no conseguía averiguarlo.

Al día siguiente, en el viaje de vuelta a casa, Martín tampoco escuchó música y siguió intentando recordar a quién pertenecía ese olor.
Martín era muy testarudo y no permitía dejar de recordar nada. Su amor propio por tanto, estaba actuando por orgullo. Orgullo personal.
Su memoria estaba fallando, y Martín se enfado consigo mismo hasta que volvió a percibir ese olor.

-¡Ese olor, otra vez! ¡Tengo que saber de quién es!-. Pensó Martín siguiendo el reguero olfativo.
A medida que avanzaba, el olor se hacía más intenso. De repente, apareció Alba.

-Hola. Me llamo Alba. Te he visto estos días en el tren. ¿Cómo te llamas?- entablando con Martín una conversación.
-Pues me llamo Martín y yo a ti también te he visto estos días-. Contestó Martín ruborizado.

Se sentaron juntos en el tren y se pusieron a hablar como si se conocieran de toda la vida. Descubrieron que tenían muchas aficiones en común.

La parada de Alba había llegado.
-Me tengo que ir. Mañana nos vemos-. Dijo Alba saliendo a la carrera.

Nada más por hoy. Paz y amor.

miércoles, 27 de octubre de 2010

No a quién fuiste. Sí a quién eres. (Parte 1)

Martín empezaba la universidad. Estaba contento porque por fin iba a estudiar lo que quería.
Pero este hecho, tenía como consecuencia un inconveniente: La universidad quedaba a más de una hora de trayecto en tren.
Para Martín esto no suponía un gran problema. Tenía que levantarse muy pronto, eso sí, pero la satisfacción y realización que sentía eran impagables.

Iba solo en el tren, no le hacía falta nada más. Algún día que otro echaba alguna cabezadita en el trayecto, pero la mayoría de las veces, iba escuchando música para ir entonándose anímicamente.

Personalmente no se podía quejar. Tenía una familia que siempre le apoyaba y un par de buenos amigos en los que siempre podía confiar. Sentimentalmente estaba, como me dijo una vez, –sin rumbo y a la deriva-.

Ninguna de las experiencias amorosas que tuvo salió bien. Todas las relaciones que tuvo, de alguna manera u otra, cojeaban de alguna de las múltiples patas que el amor tiene. Tras su última relación opinó, que ya no creía en el amor, que sólo algunos suertudos lo encuentran y que, tipos como él, viven en la soledad más absoluta.

Un martes cualquiera, iba en el tren, mientras sonaba su canción favorita y articulando con sus manos el solo de guitarra de la canción. De repente, el tren llegó a una de las estaciones y subió a él Alba, una joven de pelo castaño y de más o menos alta estatura, con una carpeta en la mano y el bolso colgado en su hombro.
Por arte de magia, Martín se hipnotizó absolutamente y quedó prendado de ella al segundo.

Martín tenía una máxima con las chicas: Nunca te des la vuelta para mirar a una chica. Y así fue. Alba pasó a su lado y Martín tuvo que contener la mirada, como si hubiera una pared entre él y ella. Cuando pasó por su lado, a Martín se le escapó una sonrisa. El olor embriagador de Alba parecía llevarle al paraíso.

Nada más por hoy. Paz y amor. Y continuará...

martes, 19 de octubre de 2010

Te odio/quiero mucho.

“A veces te mataría
y otras en cambio te quiero comer.
Me estás quitando la vida.”
(Amaral-Cómo hablar)

¿A que alguna vez te has sentido como Eva Amaral? ¿A que alguna vez te has enfadado a más no poder con la persona que más quieres? ¿A que alguna vez has hecho lo imposible para satisfacer a la misma persona con la que te enfadaste al máximo?

La respuesta múltiple a las tres preguntas recién mencionadas es un claro, rotundo y simple “si”.

A lo largo de la historia se ha observado que el ser humano se ha caracterizado por ser un ser de contrastes. Si una persona decía “sí”, siempre había otra que decía “no”. A lo que en verdad me quiero referir es a esas veces en las que primero dices “si” y luego dices “no”. O, primero te quiero, después te odio o viceversa. Vamos, el contraste personificado.

Sé que todo el mundo tiene una personita especial en mente por la que tiene un cariño especial. Por eso no queremos que nada ni nadie la perturbe. Porque la quieres.

“A veces te mataría”, porque existen veces en las que haces alguna tontería, te pasas de la raya, o dices algo que me ha herido. Yo, me he sentido herido y me ha dolido mucho. No me esperaba que me hicieras esto.
Me pides perdón diciendo que lo siente mucho, y yo, cual relámpago, te acepto el perdón sin ningún titubeo o resquicio de enfado.

“Y otras en cambio te quiero comer”, porque también me haces reír, sino, no me mereces la pena para nada. Me lo paso genial contigo, y siento que tengo un cariño muy especial por ti. Hay momentos en los que no me importaría para nada pasar la vida junto a ti.

“Me estás quitando la vida”, porque muchas veces me acuerdo de ti con alguna canción o algún signo característico tuyo, y pienso si sería posible algo más que una amistad, pero a la vez pienso que si ocurriese algo y por algún casual saliese mal, nuestra amistad se destrozaría cual cristal contra el suelo.
Siempre hago lo que me pides y pierdo el cul* por verte sonreír. En serio, se me queda cara de subnormal.

Sin duda, todos sentimos o hemos sentido algo similar a lo que Eva Amaral un día sintió.

Nada más por hoy. Paz y amor.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mineros, bienvenidos a la vida.

El mundo es una paradoja constante. Si bien a veces el mundo puede ser un horror, también puede ser lo más bello. Y hoy, es bellísimo.

El pasado 5 de Agosto se rozó una tragedia. En una mina en el Desierto de Atacama (Chile), el desierto más árido del mundo, 33 mineros quedaron atrapados bajo cientos de toneladas de rocas a 700 metros bajo el suelo. No había resquicios para la esperanza, pues les daban por desaparecidos. Estaban en manos del destino. Lo que nadie sabe es que ese mismo día, se empezó a escribir una heroicidad.

Equipos de rescate llegan al punto de la catástrofe, donde consiguen contactar con los atrapados mediante una chimenea de respiración. Se da un paso atrás cuando esa misma chimenea queda sepultada tras un nuevo derrumbe. Las esperanzas de las personas que intentaban un rescate, quedaron destrozadas.

Se pone en marcha un plan "B" para contactar con los mineros a través de una sonda que, tras algunos contratiempos, alcanza su objetivo y llega a la localización de los mineros. -Estamos bien en el refugio los 33.-, dice un mensaje enviado por los mineros, tras la llegada de la sonda. El presidente de Chile, Sebastián Piñera viaja a la mina y dice que el rescate tardará entre tres y cuatro meses en realizarse.

Las primeras imágenes de los mineros, llega a la luz, donde se ven 33 personas demacradas, con largas barbas y extremadamente delgadas. Se desplazan al lugar 3 máquinas perforadoras que logran excavar entre 15 y 20 metros al día, tratando de preservar la estructura de la mina, donde un nuevo derrumbe sería fatal.

El día 9 de Octubre, las máquinas llegan a la localización de los mineros, donde empiezan a reforzar el orificio de 66 centímetros de diámetro para que, la cápsula de 430 kilos, pueda deslizarse con “facilidad”.

Muchos países han contribuido como Alemania, entregando el cable de acero necesario para tirar de la cápsula hasta la superficie. O Estados Unidos, con la NASA, aportando comidas y técnicas espaciales necesarias para los mineros.

Entre hoy y mañana, el rescate quedará concluido y se verá una vez más, que en estos casos, no existe condición, ni raza, ni nacionalidad. Cuando alguien necesita ayuda, siempre habrá alguien que le proporcionará la ayuda que necesita.

Nada más por hoy. Paz y amor. Mineros, bienvenidos a la vida de nuevo.

lunes, 11 de octubre de 2010

Grupis.

Primero, pido perdón a Rubén y Leiva (Pereza) por plagiarles el título de su canción, pero entendedme, no se me ocurría otra cosa. Muchas gracias.

Resulta, cuanto menos, curioso, cómo resultas en la vida para según qué personas.
Creo que la frase no es muy entendible que digamos. Yo me he entendido, pero como esto no va de que yo lo entienda, sino que todo el mundo lo entienda, lo explico más y mejor.

Cuando una persona nace y con los años va creciendo, experimenta la sensación del cole, un lugar donde se aprenden cosas y se juega con otros niños. Cuando salen tras acabar el día, hablan de esos compañeros como "amigos". Ese término es muy traicionero, porque en verdad a lo largo de la vida no sabemos precisa y exactamente cuál es la definición del concepto "amigo/a".

De acuerdo, aceptemos la premisa de que sí, de que son tus amigos. Excelente. Tienes personas afines a ti, que te comprenden y te hacen feliz durante una etapa de tu vida.
Eres feliz, tienes amigos.

La persona que se ha hecho amigo de ti, en teoría, debe pensar lo mismo, que tiene una persona muy cercana con la que, durante el máximo tiempo que pasa con él, se siente plenamente feliz. Convivís durante la mejor etapa de vuestra vida y ambos sentís que ya habéis encontrado al mejor amigo que jamás podíais tener.

Luego están otro tipo de personas, que no consideras amigos, pero ellos para ti sí que eres su amigo. A ti nunca te apetece quedar con ellos, pero con reticencia, quedas.
Estás aburrido toda la tarde, tratando de ser lo más simpático posible, pero no hay manera. Pasarán siglos hasta que vuelvas a quedar con ellos.

Después hay un grupo muy cachondo. Gente que conoces en el colegio/instituto/añadir centro de estudios que te agregan al Tuenti y, únicamente te hablan mediante esa vía. Pasados un par de días te lo encuentras en la calle y no te dedican ni una mirada. Es gracioso.

Y luego está el mejor grupo de todos con diferencia. Son gente que sí, te conocen y esas cosas, pero sólo te hablan cuando quieren algo. Nunca en la vida te dedican nada, y un día cualquiera, te abren conversación en Messenger y te dicen:
-¡Hola, cuánto tiempo!-

Tú, obviamente, ya te sabes la jugada, así que tienes varias opciones:
1. Le hablas, entablando una conversación esperando al milagro por el cual esta conversación no tenga fines secundarios (que quiera algo).
2. No le hablas y solamente, pasado un rato le dices un –Lo siento, me tengo que ir-, huyendo de una conversación que posiblemente, fuera para conseguir algo.
3. O directamente, te conviertes en un sumiso y le das aquello que quiere y para el cual te ha hablado.

Yo sinceramente, estoy un poco harto de los dos últimos grupos. El 2º grupo aún me provoca compasión, pero sin lugar a dudas, el primero es el único de todos por el que voy a luchar de verdad en mi vida.

Nada más por hoy. Paz y amor.

viernes, 8 de octubre de 2010

Happy birthday to John.

Hoy no. Hoy no toca entrada ordinaria. Hoy toca una extraordinaria. Ya entenderéis por qué.

Todo en la vida está interconectado, por muy alejadas posturas o distancias que se den.

Empiezo.
En los Reyes de 1996 mi vida y la de John Lennon empezaron a juntarse poco a poco. A mí, los Reyes me trajeron una bicicleta y a mi padre, un CD de John Lennon. Al principio, no le presté mucha importancia al dato en sí del disco, pero al cabo del tiempo, me dio por escucharle.
Cuán sorpresa fue la mía que me maravilló. Puedes escuchar una canción y decir: -Bueno, no está mal, parece chula-, o -Qué chula-. Tarde o temprano te acabas cansando esas canciones.
Las canciones de éste individuo nunca cansan, cada vez te provocan más adicción. Pues así fue.
Desde ese día hasta hoy esa adicción sigue latente.

Hoy hace 70 años que nació John Lennon. Hace 70 años que nació un mito. Hace 70 años que aún se conserva.

John Lennon marcó un "antes" y un "después" en la música, junto con Elvis Presley, Queen y alguno más que me dejo. (Espero que me perdonéis que se me olvide alguno)
El joven Lennon, con tan sólo 20 años se unió a Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison formando un grupo de gracioso nombre en español: Los escarabajos. (The Beatles)

10 años duró el grupo, el tiempo suficiente para que se dieran a conocer por todo el mundo y millones de personas escucharan sus melodías. Al principio, las canciones eran para quinceañeras que, al escucharlas, se volvían locas, pero con el paso del tiempo, su música se centró en otros temas.

Cuando en 1968, conoció a la japonesa Yoko Ono, su vida cambió radicalmente. En 1969 se casó con ella y en 1970 abandonó el grupo The Beatles. No pienso entrar en los motivos por lo que dejó la banda. La dejó y punto.

Al haber conocido a Ono, reflexionó sobre la vida. Ya no importaba la fama, sino decir lo que sentía, por eso sus canciones sufrieron una metamorfosis y empezaron a hablar de temas como la paz, el amor o el fin de las guerras. Después de esta reflexión vienen, a mi juicio, las mejores canciones jamás oídas por un cantante. “Imagine”, “Woman” o “Jealous guy” son las más brillantes canciones de John Lennon, reitero, bajo mi punto de vista.

Lennon realizó muchas campañas en pro de la paz, de la integridad de la persona o del fin de los conflictos. Así en las Navidades de 1971 lanzó el éxito “Happy Xmas (War is over)”, donde el videoclip, si tenéis oportunidad de ver, te pone los pelos de punta.

La vida de Lennon se truncó en el edificio Dakota, en Nueva York, donde un individuo llamado Mark David Chapman disparó a Lennon un 9 de Diciembre de 1980. Las razones que dio, se pueden leer en una entrevista que concedió el propio Chapman:
"Oí una voz que me decía: "Hazlo, hazlo. Y al verlo pasar, saqué el revólver y apreté el gatillo cinco veces seguidas. Yo era un don nadie hasta que asesiné al tipo más grande de la Tierra.
Siento que ahora, a los 53, tengo una mayor comprensión de lo que es una vida humana, he cambiado mucho. Estoy avergonzado. Ese es mi primer pensamiento. Lamento lo que hice.”

Podría estar hablando millones de horas sobre la vida de John Lennon, pero os parecería aburrido. Sólo pretendo dar un pequeño homenaje a uno de los mejores cantantes que la música ha podido dar.

Muchas felicidades John. Donde quiera que estés, nunca te olvidaremos. Tu espíritu vivirá para siempre. Gracias a ti y gracias a mi padre, que me permitió conocerte.

Se acabó lo que se daba. Hoy, más que nunca, paz y amor.

martes, 5 de octubre de 2010

40 minutos y un papel.

Dani y Laura eran una pareja normal y totalmente asentada. Ambos se querían muchísimo y no había nada que pudiera destruir todo lo que juntos, habían construido.

Como la mayoría de los viernes, Dani y Laura quedaban para pasar juntos la tarde. Solían dar una vuelta por el centro, ver escaparates o pasar por tiendas para que Laura mirara alguna cosilla para comprarse.

Un viernes cualquiera, como era costumbre, habían quedado a las 5 donde siempre. Laura llegó 5 minutos tarde, cosa que hacía siempre que quedaban.
Pero quien no estaba era Dani, aún no había llegado. Y era raro, pues Dani siempre llegaba puntual a las citas.
Transcurridos 10 minutos, Laura decidió dar un toque a Dani, para que supiera que llegaba tarde. Dani seguía sin aparecer. Laura se empezaba a impacientar.

A la media hora, Laura decidió ir a casa de Dani para ver, si por algún casual, seguía en casa.
Laura tocó el timbre y la madre de Dani abrió la puerta:
-Buenas tardes Rosa, ¿está Dani en casa?- preguntó Laura.
-¡Hola Laura! Sí, sí, Dani está en casa. Pasa mujer, no te quedes en la calle- respondió Rosa, la madre de Dani.

Rosa se sorprendió mucho de que Laura estuviera en casa, precisamente, para buscar a Dani. No obstante, dijo a Laura:
-Puedes subir, ya sabes dónde está la habitación de Dani. Ya sabes que estás en tu casa-.

Laura subió las escaleras y llegó al primer piso, donde al fondo a la derecha, se encontraba la habitación de Dani. Laura tocó la puerta y pasó sin demora diciendo:
-Oye majo, hace 40 minutos que habíamos quedado. Te parecerá bonito, ¿no?-.

Dani, al verla, se percató de que era tarde. Muy tarde. Escondió un papel y esbozó una sonrisa de pícaro.
-Hola preciosa. Siento lo que ha pasado. No volverá a pasar más- dijo Dani mientras daba un beso a Laura.

Laura había visto que Dani escondía algo en el bolsillo de su pantalón, a lo que le preguntó:
-¿Qué es ese papel?-.
-Hmmm...No es nada. Venga, vámonos ya.- dijo Dani quitando hierro al tema.
-Dame el papel, yo también lo quiero leer- afirmo Laura tajante, pero a la vez, dubitativa.
Dani, se vio entre la espada y la pared, así que tuvo que darle aquel papel.
Laura, lo leyó para sí misma. El papel estaba escrito por más de una cara.

“Laura:

Hace más de un año tomé una de las decisiones de las que más me alegro haber tomado. Unir mi vida a la tuya. Durante este tiempo me has brindado lo mejor de ti, lo más adentro de ti, y de verdad, es bellísimo. No tengo palabras para agradecerte todo lo que significas para mí.

Al igual, no tengo palabras para expresar todo lo que siento por ti. La mejor palabra del mundo se queda a años luz de lo que yo siento, así que, lo siento, no puedo decirte todo lo que siento porque la palabra que lo define no existe.
Siento también que no exista una cifra que exprese la cantidad de amor que estoy dispuesto a darte. El número infinito no es nada comparado con lo que estoy preparado para darte.

Aún no doy crédito por qué me elegiste a mí. Tú, de pelo rubio y liso, de sonrisa de porcelana, de labios tiernos y dulces.
Tu piel suave es la carretera perfecta por la que mis dedos no se cansan de recorrer kilómetros y kilómetros. Tus manos son tan delicadas que siento que se van a romper con sólo mirarlas.
Tu olor es tan bello que se me ha tatuado en el corazón. Cada vez que huelo ese olor en la calle, deseo que seas tú, pero nunca estás.
Todo eso eres tú, y yo, ¿quién soy yo? El tipo más normal del mundo. Aún no lo entiendo, pero vivo tremendamente feliz dentro de esa ignorancia.
No sabes hasta qué punto dependo de ti. Si tú estás bien, yo estoy bien. Si tú lloras, yo lloro.

Acompáñame en este viaje que, yo solo, me pierdo. Toma mi mano, cógela sin miedo. Vamos juntos de la mano hasta el fin del mundo.
No lo dudes. Te he amado, te amo y siempre te amaré.
Dani.”

Laura, simplemente, no daba crédito a lo que acababa de leer. Simplemente, se lo comía a besos.

Dani la interrumpió diciendo:
-Te debo 40 minutos. Te lo pagaré con una vida-.

sábado, 2 de octubre de 2010

Perdono, pero no olvido.

Es, cuanto menos curioso, la manera de actuar de las personas. 1800 millones de años de evolución y muchas personas siguen actuando como los primeros homínidos.

Cuando las personas entablan conversaciones, se intercambian ideas, sentimientos, expresiones. Hasta aquí todo normal. Pero en el mismo acto comunicativo, lanzamos frases que de nuestro interior salen como pequeño petardo (para hacer la broma), pero cuando esa frase ha llegado al receptor, ese pequeño petardo se ha convertido en una bomba nuclear. Lejos de intentar causar gracia, ha causado devastación y ante todo, cabreo.

Después del cabreo llega la impotencia, esa fase en la que piensas el por qué de esa bomba, pero claro, no puedes reprochar nada, porque te ponen de borde para arriba, así que te callas y apechugas, buscando un método evasivo para completar el olvido.

(Ahora viene la parte cachonda)

Después de haberte olvidado de la conversación, el emisor de la bomba atómica vuelve a la carga, pero ahora, por lo que se ve, viene en son de paz.
Siempre que vuelve, en toda circunstancia similar a esta, lanza la siguiente frase:
¿Estás enfadado?

¿Que si estoy enfadado? ¿Se te ocurre tirar semejante mierd* encima mía y me preguntas que si me he enfadado? Ante tal despropósito, tienes dos opciones: Reír o llorar. Para sacar el lado positivo a las cosas, hay que reírse, porque si no, arruinaríamos a cualquier empresa productora de pañuelos de papel. Para evitar lanzar la contestación a la bomba nuclear, aún más fuerte, tú, que eres diplomático, sopesas las consecuencias y otra vez más, le perdonas la vida al oponente.

Si piensas las cosas calmadamente y usando el raciocinio, esas personas dan mucha pena, porque lejos de herir al prójimo, se están hiriendo a ellos mismos. Si realmente esa persona no te importa, que te resbale el asunto.

Nada más por hoy. Paz y amor.

viernes, 1 de octubre de 2010

Haf'un

Introducción: El título viene de la contracción "Have fun" del inglés, lo que en español viene a ser "Pasárselo bien".

Cuando la gente te suele invitar a botellón/fiesta/discoteca, alegan razones "híper-contundentes" como:
-Vente, que vamos a ir toda la clase-.
-Vente, que nos lo vamos a pasar de put* madre-.
-Vente, así sales un poco de casa, que estás siempre "encerrao"-.
-Vente que así nos despejamos de llevar toda la semana estudiando-.

Si has ido y te lo has pasado en grande, poniéndote pedo y diciendo tonterías que ni en mil años de vida dirías estando en tus cabales, llegas a casa, empiezas a vomitad y tu madre llora de impotencia mientras tu padre te está echando la bronca del siglo, mi más sinceras felicitaciones por ser un campeón.

Como no podría ser de otra manera, fardas en tu Tuenti/Facebook/Cualquier red social de lo genial que te lo pasaste ayer y que repetirías la ocasión un millón de veces, por lo menos.

Pero de lo que en verdad te enorgulleces es de que te gastaste un dinero en una sustancia que te quitó, por un par de horas a tu "yo". Ese "yo" genial, único y divertido con el que tus amigos disfrutan cada vez que te ven.

Cuando despiertas la noche de después, con esa resaca de caballo piensas que te has debido de beber hasta el agua de los floreros, y fue así.
A mí, a esas alturas, como comprenderéis, me da exactamente igual lo que penséis de mí. ¿Qué queréis llamarme friki? Pues perfecto. ¿Queréis decirme que digo tonterías? Excelente. Respeto vuestras opiniones, pero sinceramente, me dan exactamente igual.

Yo, particularmente, odio los botellones, no me gustan las discotecas, y me da igual si va Fulanito o Menganito. Paso de ir y punto.
Llamadme soso, aburrido o lo que ya, más me gusta oír, friki, pero yo, para pasármelo realmente bien, necesito poco: Bien sea un partido de fútbol, unas pipas y un amigo o simplemente, viciarme con mi juego favorito de ordenador.

Nada más por hoy. Paz y amor.