martes, 19 de octubre de 2010

Te odio/quiero mucho.

“A veces te mataría
y otras en cambio te quiero comer.
Me estás quitando la vida.”
(Amaral-Cómo hablar)

¿A que alguna vez te has sentido como Eva Amaral? ¿A que alguna vez te has enfadado a más no poder con la persona que más quieres? ¿A que alguna vez has hecho lo imposible para satisfacer a la misma persona con la que te enfadaste al máximo?

La respuesta múltiple a las tres preguntas recién mencionadas es un claro, rotundo y simple “si”.

A lo largo de la historia se ha observado que el ser humano se ha caracterizado por ser un ser de contrastes. Si una persona decía “sí”, siempre había otra que decía “no”. A lo que en verdad me quiero referir es a esas veces en las que primero dices “si” y luego dices “no”. O, primero te quiero, después te odio o viceversa. Vamos, el contraste personificado.

Sé que todo el mundo tiene una personita especial en mente por la que tiene un cariño especial. Por eso no queremos que nada ni nadie la perturbe. Porque la quieres.

“A veces te mataría”, porque existen veces en las que haces alguna tontería, te pasas de la raya, o dices algo que me ha herido. Yo, me he sentido herido y me ha dolido mucho. No me esperaba que me hicieras esto.
Me pides perdón diciendo que lo siente mucho, y yo, cual relámpago, te acepto el perdón sin ningún titubeo o resquicio de enfado.

“Y otras en cambio te quiero comer”, porque también me haces reír, sino, no me mereces la pena para nada. Me lo paso genial contigo, y siento que tengo un cariño muy especial por ti. Hay momentos en los que no me importaría para nada pasar la vida junto a ti.

“Me estás quitando la vida”, porque muchas veces me acuerdo de ti con alguna canción o algún signo característico tuyo, y pienso si sería posible algo más que una amistad, pero a la vez pienso que si ocurriese algo y por algún casual saliese mal, nuestra amistad se destrozaría cual cristal contra el suelo.
Siempre hago lo que me pides y pierdo el cul* por verte sonreír. En serio, se me queda cara de subnormal.

Sin duda, todos sentimos o hemos sentido algo similar a lo que Eva Amaral un día sintió.

Nada más por hoy. Paz y amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario