El mundo es una paradoja constante. Si bien a veces el mundo puede ser un horror, también puede ser lo más bello. Y hoy, es bellísimo.
El pasado 5 de Agosto se rozó una tragedia. En una mina en el Desierto de Atacama (Chile), el desierto más árido del mundo, 33 mineros quedaron atrapados bajo cientos de toneladas de rocas a 700 metros bajo el suelo. No había resquicios para la esperanza, pues les daban por desaparecidos. Estaban en manos del destino. Lo que nadie sabe es que ese mismo día, se empezó a escribir una heroicidad.
Equipos de rescate llegan al punto de la catástrofe, donde consiguen contactar con los atrapados mediante una chimenea de respiración. Se da un paso atrás cuando esa misma chimenea queda sepultada tras un nuevo derrumbe. Las esperanzas de las personas que intentaban un rescate, quedaron destrozadas.
Se pone en marcha un plan "B" para contactar con los mineros a través de una sonda que, tras algunos contratiempos, alcanza su objetivo y llega a la localización de los mineros. -Estamos bien en el refugio los 33.-, dice un mensaje enviado por los mineros, tras la llegada de la sonda. El presidente de Chile, Sebastián Piñera viaja a la mina y dice que el rescate tardará entre tres y cuatro meses en realizarse.
Las primeras imágenes de los mineros, llega a la luz, donde se ven 33 personas demacradas, con largas barbas y extremadamente delgadas. Se desplazan al lugar 3 máquinas perforadoras que logran excavar entre 15 y 20 metros al día, tratando de preservar la estructura de la mina, donde un nuevo derrumbe sería fatal.
El día 9 de Octubre, las máquinas llegan a la localización de los mineros, donde empiezan a reforzar el orificio de 66 centímetros de diámetro para que, la cápsula de 430 kilos, pueda deslizarse con “facilidad”.
Muchos países han contribuido como Alemania, entregando el cable de acero necesario para tirar de la cápsula hasta la superficie. O Estados Unidos, con la NASA, aportando comidas y técnicas espaciales necesarias para los mineros.
Entre hoy y mañana, el rescate quedará concluido y se verá una vez más, que en estos casos, no existe condición, ni raza, ni nacionalidad. Cuando alguien necesita ayuda, siempre habrá alguien que le proporcionará la ayuda que necesita.
Nada más por hoy. Paz y amor. Mineros, bienvenidos a la vida de nuevo.
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