jueves, 30 de septiembre de 2010

Señales.

“What is right?
and what is wrong?
Give me a sign”
(Haddaway-What is love)

El fragmento de canción que he puesto me viene al pelo para el tema que voy a tratar hoy.

Hace 1800 millones de años apareció el género "Homo", precursor de nuestra raza, la Homo Sapiens-Sapiens. Cuando el hombre surgió, no existían códigos lingüísticos ni lenguas, por lo que la comunicación entre seres de la especie de antojaba difícil, ¿verdad? Pues no.

Para comunicarse, los antiguos utilizaban lo que hoy llamamos "signos". Por ejemplo, cuando una persona sentía dolor, chillaba. De esta forma, alertaba a cualquier ser que le rodeaba que estaba sufriendo.

Si alguien tenía hambre, con el mero gesto de llevarse las manos a la boca, la mayoría de su entorno sabía que éste tenía hambre.
También había signos indirectos, como la caza.
Y vosotros diréis: ¿Qué tiene que ver cazar con un signo? Pues yo os lo explico.
Si un ser aparecía con dos hienas muertas, significaba que las había matado, ergo era un cazador. Por ello, su instinto era asesino y todo el mundo le tenía gran respeto por miedo a represalias.

Una de las señales más famosas y reconocibles es la cruz. ¿Quién no sabe que una cruz significa religión? Nadie. Pues eso.

Uno de los más sublimes inventos que ha creado el hombre ha sido el automóvil, permitiendo alcanzar grandes distancias en reducidos tiempos.
Creado en el siglo XIX por Karl Benz (si, es el de Mercedes-Benz) revolucionó la mayor parte del siglo XX. Pero tras la creación del automóvil, una necesidad unida tomaba parte. ¿Por dónde discurrirían los automóviles?
Las carreteras eran necesarias para la circulación de los vehículos, ya que las ciudades se atestaron de estos endemoniados armatostes, que alcanzaban las monstruosas velocidades de entre 20 y 30 kilómetros por hora.
Para regular todo éste berenjenal, surgió tal vez, una de las ideas más geniales que el hombre ha creado. Las señales de tráfico.

Todo el mundo sabe, tenga o no el carnet de conducir, que un círculo rojo con un palito blanco trasversal significa "Prohibido el paso". Si nos encontramos esa señal plantada en una calle, sabemos que ningún coche (respetando la señalización) entrará en esa calle, porque está prohibido.

Los seres humanos vivimos de las señales. En muchas ocasiones, necesitamos una señal para que nuestro corazón nos indique que por ese camino no se puede pasar o que pasemos con total libertad.

Nada más por hoy. Paz y amor.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Qué es esto?

¿Sabemos realmente qué son las cosas? La respuesta es no.

Desde pequeños, nuestro aprendizaje se ha basado en la adquisición y retención de términos ligados a un objeto en concreto. Por ejemplo, si os enseñase un tomate, diríais "tomate". A nadie se le pasaría por la imaginación decir "balcón".
Todo el mundo sabe que un tomate es una hortaliza, normalmente redonda, de color roja y con pequeñas semillas en el interior.
La mayoría de las personas de este mundo saben que una casa es esa construcción compuesta de cuatro paredes y un techo donde las personas habitan.

Existen algunas preguntas en las que la respuesta es, para muchos, muy sencilla de responder, pero yo a esas personas les digo que están en un equívoco, que no es lo que dicen.

Por ejemplo, sabríamos responder a la pregunta: ¿Qué es la libertad?
Hombre, el tópico es decir que la libertad de uno mismo empieza donde acaba la libertad del otro. Esa definición no me vale. Decir eso y decir nada, prácticamente es lo mismo. Por eso, desechamos esa definición.

Los seres humanos no sabemos qué es la libertad, y lo digo de verdad, porque durante toda la historia, observamos que siempre ha existido algún pueblo oprimido. (Pueblo israelí bajo los egipcios, millones de ciudadanos judíos obligados al trabajo para su posterior muerte a manos de los nazis, y qué decir del tercer mundo, un pueblo oprimido desde siempre hasta la actualidad, a manos del primer mundo, que compran todas las riquezas de éstos países a cambio de cuatro perras.)

Otra pregunta de aparente fácil respuesta pero enrevesada solución se nos plantea: ¿Qué es el amor? En realidad muy poca gente lo sabe, si es que acaso alguien lo sabe.
El amor es tan inesperado como deseado.
Mucha gente afirma que el amor es mágico y que es maravilloso mientras que dura, pero, ¿eso que sientes es en realidad amor o es nada más que un triste sucedáneo?
A mí sinceramente, no me gustan los sucedáneos. Me gustan las cosas verdaderas, las que saben bien, no las que aparentan que saben bien.

Nada más por hoy. Paz y amor.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Vidas anónimas.

Hola gente, aquí mi primera entrada como veinteañero. Creo que escribiré igual o mejor que con diecinueve.

Hoy, he ido en coche, no conduciendo, obviamente. En uno de los millones de semáforos que hay en Madrid, una persona ha hecho que mi cerebro trabajara a máximas revoluciones. Esa persona, no era un famoso, ni un amigo, ni un familiar. Ni siquiera le conocía. Era una persona que pedía limosnas en el semáforo mientras éste está rojo para vehículos.

Me he dado cuenta viéndole que el mundo en general da asco, mucho asco. Somos unos desagradecidos en todos los aspectos. No merecemos todo lo que tenemos. Viendo a esa persona he pensado en todas las calamidades deben de sufrir a diario ese tipo de personas. Y lo peor de todo es que serán gente corriente y moliente, obligadas a vivir en la calle por un injusto despido en el trabajo o por una separación con la persona con la que vivían.

Me pongo a pensar en cómo será su día a día y busco razones por las cuales pueden seguir adelante.
Imaginemos por un momento cómo sería la vida de una persona que vive en la calle:

Mes de Diciembre, Madrid, 4ºC de temperatura atmosférica, -3ºC de sensación térmica.

6:00 AM: Te despiertas de un banco cualquiera de un parque público de Madrid y te pones a andar en cualquier dirección para evitar la hipotermia. Coges tu mochila en la que llevas todas tus pertenencias y buscas el comedor social para conseguir desayuno caliente.

8:00 AM: Llegas al comedor social, con los pies congelados y las manos entumecidas por el frío. Las monjas que reparten el desayuno son muy simpáticas, te reciben con una sonrisa y un siempre agradecido "buenos días", pero sólo te pueden dar un café con leche y una magdalena. Tú obviamente, te mueres de hambre, pero no puedes protestar, porque lo que han dado no te ha costado ni un céntimo. Visto por el lado bueno, el café ha ayudado mucho a entrar en calor.

9:00 AM: Te ganas la vida como sea para conseguir un par de euros que te permitan comer algo más en lo que queda de día, ya sea vendiendo pañuelos en los semáforos, limpiando cristales, o mostrando al mundo tus dotes musicales o pictóricas.

3:00 PM: Has conseguido no más de 4 euros, te da para comer, sí, pero no te da para el vicio que tengas, aunque habrá gente que no tenga vicios, si es así, más puntos a su favor. Consigues comer caliente y sigues ganándote la vida el resto de la tarde.

9:00 PM: Vuelta al comedor social andando, claro está, viene bien, porque el frío que hace en Madrid es gélido y andar por lo menos, te mantiene en temperatura. Esta vez hay dos platos: Sopa y croquetas. No está nada mal la cena, apenas se nota el frío que hace.

0:00 AM: Vuelves al parque del cual por la mañana saliste, te acurrucas en tí mismo y entre unos cartones, consigues conciliar el sueño, no sin estar en alerta por si algún desalmado te pretende amargar la noche, bien sea despertándote, o cómo está muy de moda ahora, dándote una paliza. Claro está, sin tu merecerlo, pero así es la vida.

Ahora yo pregunto: ¿Coincide esto con alguna de nuestras vidas? No rotundo.
Esta persona, por ejemplo, se queja del frío polar y que sólo ha desayunado una magdalena, o algún día ninguna. Nosotros nos quejamos que tenemos que estudiar, que sólo nos dan 20 euros para salir de fiesta o que hoy tocan lentejas para comer.

Espero que después de estas palabras, hayais entendido todo lo que he dicho al principio. Si seguís sin entenderlo, es que vuestras mentes no conciben lo que en realidad es la vida.

Nada más por hoy. Paz y amor.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Perfecta tristeza.

Jorge y Ana llevaban bastante tiempo como novios. Jorge era muy gracioso y siempre hacía de reír a Ana, pero últimamente se le veía un poco apático. Ana lo estaba notando, sentía que algo no iba bien, por lo que un día, preguntó a Jorge:
-Jorge, ¿te pasa algo? Es que te noto que llevas una temporada en la que estás un poquito "chof" y me preocupas mucho-.
Jorge, tras la pregunta de Ana, esgrimió una levísima sonrisa y le dijo a Ana:
-No me pasa nada, de verdad, estoy bien. Sólo que he tenido un par de días regulares. No es necesario que te preocupes por esto, todo está bien-.

Ana se calmó y tranquilizó. Siguieron hablando con normalidad, pero de repente, Jorge interrumpió:
-Ana, no puedo mentirte. Si lo hago, me queda el remordimiento-.
-¿De qué hablas?- Preguntó Ana con ahínco.

-Hablo de que debo darte las gracias. Nunca en mi vida había estado tan feliz al lado de una chica. Si, las anteriores novias que tuve me aportaron felicidad, pero fue una felicidad a medias.
Tú me das felicidad plena. Contigo, nada me sobra y nada me falta, todo va en su justa medida. A tu lado todo es más sencillo. A tu lado no tengo miedo.
Siempre, antes de conocerte, mi vida iba de titubeo en titubeo. Gracias a ti, siempre estoy seguro en mis decisiones, tú me aportas la seguridad en mí mismo-.

Ana quedó perpleja ante semejante disertación de amor de Jorge, que había abierto de par en par las puertas de su corazón. Cuando reaccionó, se atrevió a decir con un leve gesto de timidez:
-Y todo esto, ¿por qué?-.

Jorge tomó la mano de Ana y la dijo mirando a los ojos:
-Todo esto es porque no sabes cuánto te quiero. No hay sustantivos ni cifra acorde para expresar mi amor por ti. Cual palabra o cifra quedaría a años luz de lo que siento por ti.
La gente dice que el amor es, muchas veces, caduco. Tú para mí eres la eternidad. Quiero pasar una y mil eternidades contigo-.

Ana se comía a besos a Jorge, pero entre beso y beso, Jorge susurró a Ana:
-Si tuviera que pedir un deseo, pediría que no me dejes nunca. Si lo haces, me muero-.


Espero que os guste. Paz y amor.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

3 churros y 3 generaciones.

El mundo está en continuo movimiento. Nada permanece en quietud. Todo se mueve aunque sea un milímetro.

Hace años vi a un niño que los viernes por la tarde iba a la cafetería donde yo tomaba café. Llegaba, y se ponía de puntillas delante del mostrador, esperando a que algún camarero le atendiera.

Un día, el niño llegó y, como era costumbre, repetía el protocolo al entrar en la cafetería, entraba sin hacer ruido con los cascabeles instalados en la puerta, llegaba al final del mostrador el lugar reservado para el tránsito de camareros y se ponía de puntillas. Pasados unos minutos, un camarero joven que recientemente fue contratado, se fijó en el chaval.

-¿Qué quieres, "peque"?- dijo el camarero.
-Tres churros, por favor- respondió educadamente el niño.

El camarero metió los churros en la típica y común bolsa marrón de papel, el niño pagó las pesetas pertinentes y se fue.

El niño, con el paso del tiempo, iba creciendo, pero no dejaba de acudir a su cita de los viernes.

Otro día, me encontré al mismo joven, esta vez, con una chica. Supongo que sería su novia. En mi opinión, tener novia no debe alterar los planes que uno tiene, sino que debe haber una complementación entre los planes propios y los planes del prójimo.

Pasado el tiempo, me encontré al mismo chico acompañado de la misma chica que una vez me encontré. Obviamente, más crecidos. No sé cómo pude reconocerlos. Apuesto a que fueron los gestos. Esos gestos únicos y propios eran los que le delataban. Ambos estaban guapísimos. Se les veía tan felices que sentí un pálpito. Y mis pálpitos nunca son en vano.

Al paso del tiempo, diría que en torno al año y medio o dos (no recuerdo bien), otro viernes cualquiera, apareció el mismo joven acompañado de la misma mujer, pero empujando con delicadeza un carrito de bebé. Eran ellos. Lo sabía. Lo sentía.

Yo y mi café eran sagrados, al igual que él y sus churros, aunque supongo que a medida que creció, pedía más churros, alejándose de los siempre y coquetos 3 churros.
Ambas citas eran igual a una acción mecanizada, que cuando la dejas de hacer, sientes como si te faltara algo dentro de ti.

A medida que pasaba el tiempo, el joven, dejó de serlo y se le empezó a clarear el pelo. Una tarde de viernes cualquiera, apareció él, y a su lado, agarrado de la mano, una personita risueña y divertida con esa carita de niño bueno y, a la vez, de bicho.

Pero esa personita, fue creciendo y creciendo, siguiendo los pasos exactos que siguió su padre una vez. Eso sí, el día era inamovible. Los viernes por la tarde eran cita obligada. Yo, mientras tanto, no dejaba de observarles maravillado por lo que estaba teniendo lugar delante de mis narices.

Otro viernes cualquiera, apareció un señor entrado en años, sus canas eran ya mucho más que evidentes.
De la mano de éste apareció una niñita con coletas rubias y de gestos tímidos. El abuelo entró a la cafetería de la mano de la niñita y ocupó dos banquetas situadas exactamente al lado del "Reservado" para los camareros.

-Tres churros por favor.- dijo el abuelo educadamente.
Lo escuché, lo entendí.

En ese momento supe que era él. En ese momento supe que la vida es más que vivirla. También es darla.

Nada más por hoy. Paz y amor.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Que veinte años no es nada.

Hola muchachos y muchachas humanoides. ¿Cómo va todo? Bueno, como ya es sabido por muchos y por muchas, la mayoría a raíz del gran y genuino Tuenti, el jueves 23 es mi cumpleaños. Si gente, ya 20 años.

De aquí a meses atrás, mi pensamiento sobre cumplir la veintena era negativo. Muy negativo. Veía en esa cifra la pérdida de la adolescencia, la pérdida de cualquier atisbo de diversión y la nunca vuelta atrás a una etapa de mi vida en la que como nunca me lo he pasado.

Únicamente veía cosas negativas, como por ejemplo, un grado de responsabilidad nunca asumido por mi persona, la adopción de unos caracteres impropios de mí, un tipo alegre y positivo, que debía adoptar cualidades de señor mayor para renunciar a todo lo que me gustaba.

Sin embargo, me detuve a pensar. Sonó el teléfono. Mi abuelo llamaba para ver qué tal la familia y esas cosas. Entonces me acordé de su taxi, de los paseos que me daba en él, cómo me hacía reír con una simple tontería o con sus chistes.

-¿Qué tendrá que ver el cumpleaños de una persona con su abuelo?- diréis.
Pues yo os lo voy a explicar.
Mi abuelo era un gran aficionado a los tangos y un apasionado de Carlos Gardel, (cantante de tangos) cuya voz fue mundialmente conocida. Yo cuando iba en su taxi, sinceramente odiaba esa música, pero con el paso de los años, he entendido todo el sentido que el tango y sus letras poseen.

Al cabo del tiempo he entendido el sentido de todas las letras, pero la que más me ha marcado ha sido "Volver", una canción que en mi vida me cansaré de oír.
Antes esta letra me era indiferente, pero ahora mismo refleja todo lo que soy. Aquí os dejo un trocito:

"Que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errantes en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez."

La verdad es que la canción en sí no aporta mucho, sólo dice cosas. Pero al ver cómo esta letra, esta canción, este cantante intercalan tanto en mi vida, el tango se ha convertido en una de mis piezas angulares de las vigas de mi corazón.

Probablemente una letra de una canción, no sea más que un sentimiento de una persona plasmado y unido con una melodía.

Como despedida de hoy, me gustaría confesaros un secreto, que espero, os valga de mucho.
Si en algún momento de vuestra vida os sentís tristes, abatidos, cansados, derrotados o cualquier calificativo que denote negatividad, dale al botón "Stop" de tu vida y haz la siguiente reflexión leyendo otra estrofa de la canción "Volver", de Carlos Gardel:

"Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón."


No digáis nada. Lo sé. A fin de cuentas, me hago viejo. Pero dentro de mí se ha hecho una amalgama de adultez con la chispa de la juventud, formando un cóctel perfecto para vivir, lo que muchos afirman, la mejor etapa de toda mi vida.

Nada más por hoy. Paz y mucho amor.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Estiloso o estilizado?

A lo largo de la vida, el ser humano se afana por encontrar un estilo de vida propio y auténtico, el cual marcará las principales directrices de su propia vida. Algunos sucumben a la búsqueda y se instauran un estilo de vida ya usado por muchas personas.

Unas pequeñas minorías no decaen en la búsqueda, ya que, según ellos, desean un estilo que sea un fiel reflejo de su personalidad, por ello, tardan más en encontrar su propio estilo.
Realizada una búsqueda pormenorizada sin encontrar nada de nada, toman la decisión más acertada de sus vidas: Crear tu propio estilo.
Y no me refiero a esa gente que dice: -¡Oh, mi propio estilo. Soy súper guay!-, creo que daréis por sentado que no es a lo que me refiero.
Estoy hablando de esa gente que viste como le da la real gana, pero que sin embargo, piensa que va perfecta.
Me refiero a personas que no quieren salir de botellón porque el alcohol no les gusta y prefieren estar en cualquier otro lado antes que en un botellón.
Me refiero a esas personas que prefieren estar dando una vuelta riéndose a carcajada limpia con los amigos, antes que en una discoteca llena de "machos" y "mujeres" dispuestos y dispuestas a pillar cacho.
Hablo de esas personas que nunca, repito, nunca, renuncian a sus principios, sea cual sea la circunstancia.

Por el contrario, se encuentran esas personas, falsas de sonrisa y aún más falsas de corazón, que te quieren para su propio interés, con lo que, en verdad, les importas una pu*a mier*a.
También están las que nunca en su pu*a vida te han llamado para quedar y, de repente, te llaman, pero no te llames a engaño, te llaman porque eres la última en la lista y porque nadie más ha querido/podido quedar con ella.
En el mismo bando están personas que basan su criterio para las relaciones de amigos en la apariencia y en darles la razón siempre. Si por algún casual te atreves a contradecirla, estás sentenciado.

En la minoría que hablo se encuentran personas auténticas, agradables y merecedoras de conocer y por las que yo, al menos, daría mucho más del simbólico "duro" que da el resto de las personas.

Por hoy, se acabó lo que se daba. Paz y amor.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Tuenti vs. Yo.

Hola gente, ¿cómo va todo? Ya algunos habrán empezado las clases. Yo por suerte hasta pasado mañana tengo tiempo de seguir disfrutando.

Gente en general, os voy a confesar una cosa. Odio conectarme al Tuenti, pero sin embargo me gusta el Tuenti.
Paradoja, ¿verdad? Pues sí, pero os la voy a explicar.

Ciertamente, el Tuenti está bien como red social y hacerle la competencia en España a Facebook, pero estoy hartísimo de la opción "Novedades" nada más conectarme al Tuenti.
¡C*ñ*, qué siempre están las mismas personas!
Que si 5924 comentarios hablando de tonterías perfectamente desviables al chat o al Messenger.
Que si subo 8 millones de fotos en la que cada foto describe una acción y la siguiente foto, expresa el mismo movimiento desviado 3'7 centímetros. O la otra opción es subir 37 millones de fotos descargables desde cualquier página web. (No sé para qué poll*s quieren subir esas fotos, pero vamos, respeto sus decisiones. Absurdas cuanto menos)
No sé para qué narices tienen 1697 amigos, si a la mayoría sólo les agregan porque coinciden en algún evento nunca más repetible.
No sé para qué se incluyen en trabajos a los que no pertenecen.
("El Hormiguero" Desde 200* hasta Actualmente. ¿Acaso eres Pablo Motos?
"Konami" Desde 200* hasta Actualmente. ¿Eres tú el que diseña las ediciones de Pro Evolution Soccer o Metal Gear Solid?)
No sé por qué motivo o razón la gente cuenta su vida mediante estados: Que si he estado en nosedonde, que si he visto a nosequién. Así con un largo etcétera.

En fin gente, a veces me dan ganas de cerrar la cuenta y a tomar por cul*. Al fin y al cabo los amigos no se rigen por el número de amigos en Tuenti o las visitas que tengas, sino cuántos amigos tienes de carne y hueso.

Nada más por hoy. Paz y amor.

martes, 14 de septiembre de 2010

Y los sueños, sueños son.

Hola gente. Como veis en las horas que son no puedo dormir. No sé porqué no logro coger el sueño, pero vamos que tarde o temprano me vendrá el cansancio.

Me he asomado a la ventana y he mirado al cielo. Difícil con la contaminación lumínica, pero sí, he conseguido ver unas cuantas estrellas.
Suele pasar que cuando miras a la estrellas, te enterneces (por lo menos yo) y así ha pasado.
Me he puesto a soñar despierto.

Sueño con una realidad no perfecta, pero tampoco andrajosa, donde todos respetáramos a todos y no importara ni el color de piel, ni las ideologías y que primara la libertad de expresión.

Sueño con la armonía del mundo, en el cual, los telediarios sólo tuvieran noticias buenas y agradables de ver. Vamos, que gustara mirar el telediario.

También sueño, obviamente, con una chica ideal, que no se basara en apariencias, sino en sentimientos. Encontrar la unión perfecta para que me acompañe hasta el fin de mis días, pero que sea de verdad. Vivir ilusionado por ella, sentirme vivo y amado.

Diréis que sueño mucho, pero ya veis, cuando miro a las estrellas me vuelvo un soñador. Mientras tanto, me voy con los pies en la Tierra a conciliar el sueño.

"¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."
(Pedro Calderón de la Barca, "La vida es sueño")

Paz y amor.

sábado, 11 de septiembre de 2010

No me da la gana poner título.

Me ha dado el punto de escribir, si. Cuando hieren a un amigo, es como si me hirieran a mí mismo. Cuando una persona hiere a un amigo, me están hiriendo a mí.

Sinceramente, me da exactamente lo mismo lo que piense todo el mundo (salvo algunas personas que me importan, y ya los saben ell@s) referente a este tema: Las chicas.
Creeréis que estoy resentido o enfadado o lo más chistoso, solo en la vida, pero no, estoy rodeado de la gente que me hace feliz, que no necesariamente debe ser un ligue, una novia o un largo etcétera de sustantivos. No. Lo que tengo son amigos y amigas, pero de verdad. Los que me hacen reír de verdad. Los que me hacen pasar una tarde inolvidable de verdad.

Y exactamente me la trae al pairo que la gente se mosquee por una u otra razón. No me da la gana. No. Quien me conoce sabe cómo soy, cómo pienso y cómo actúo, no tengo que estar dando cuenta ante nadie de cómo soy. Quien lo tiene que saber, lo sabe. Y punto.

Porque, ¿qué sucede si una cosa que lees, oyes o ves te sienta mal? Te sienta mal porque sabes en el interior de tí que es verdad. Y si no es verdad, todo lo que hayas leído, visto o escuchado te debe resbalar pero a base de bien. Si tu conciencia está tranquila, no hay nada por lo que te debas preocupar y si te has cabreado, ¿por algo será, no?

Y que quede bien clarito, con esto no quiero decir nada de nadie, solo quiero justicia y llamar las cosas por su nombre.
Si una persona se siente aludida por algo, es que algo de verdad tiene lo que ha visto, leído, escuchado...etc.
Si una persona insulta sin ningún motivo previo, es una persona maleducada.
Si una persona se atreve a hablar en un país democrático cómo creo que es éste, tiene el derecho y qué menos que la obligación de hacerlo. Si no, esa persona estará cohibida en cuanto a su libertad de expresión se refiere.

Y repito, con este texto no estoy insultando a nadie, metiéndome con nadie ni faltando el respeto a nadie. Sólo estoy llamando las cosas por cómo son.
Por llamar las cosas como son, nadie se sentirá aludido (creo).

Nada más por hoy. Paz y amor. (Aunque creo que a muchas personas les falta mucho de éstos dos sustantivos, por suerte a mí me sobra)

viernes, 10 de septiembre de 2010

¿Cómo miramos?

Hola gente, ¿cómo va todo? Seguro que bien.

Os planteo la siguiente pregunta: Cuando miramos, ¿lo hacemos porque queremos o porque no tenemos más remedio que mirar?

Yo contestaría del siguiente modo: Según la persona, miramos de un modo u otro, porque no es lo mismo mirar a la chica que nos gusta que a una persona cualquiera.
Pero un dilema ocurre a veces. Cuando no queremos mirar algo, es obvio, cerramos los ojos o miramos hacia otro lado, pero, si a la persona se le pone en las narices que tienes que mirar, vas a mirar, aunque sea con el rabillo del ojo. Eso es mirar porque no tenemos más remedio.

Así que sed cautos chicos y tened cuidado, porque habrá mucha gente que quiera que les mireís, por el simple hecho de creerse alguien importante cuando en realidad es mier** pura.

Nada más por hoy. Lo siento, hoy estoy escueto. Paz y amor.

lunes, 6 de septiembre de 2010

No me llamo Andrés, ¿o sí?

Hoy el mundo me ha vuelto a dar una lección. Irónicamente, claro. El mundo no te da lecciones, sino que de los hechos, conseguimos extraer la esencia, la lección, la moraleja.
Pues bien, la moraleja de todo esto es que me encanta mi nombre y no, no estoy loco. Digo esto porque odiaría llamarme Andrés. Obviamente, lo digo por el refrán: "Por el interés, te quiero Andrés."

Mucha gente a lo largo de la vida sufre muchas experiencias y sensaciones y claro, cuantas más experiencias vives, más cerca estás de conseguir el título de "Graduado de la vida". Pero claro, no cuentan con la asignatura "Me están jodien** vivo", cosa que algunos sí tienen en cuenta, por lo que muchos se ven abogados a que sí, que les jod** vivos.

¡Pobrecitos!, ¿verdad? Venga vamos a ayudarle. Y ahí aparece la asignatura "Voy a echarle morro a la vida y a aprovecharme de alguien". Total, que de tanto lloriquear, los que fueron jodi**s están felices y los que han ayudado, les han jodi**, por lo que ahora otra persona es la que está abajo de la pirámide.

Pero a lo mejor esa persona no es como el resto y quién sabe, lo mismo pelea y sabe luchar, y consigue salir del atolladero, pero hay muchos que no, que con soltar dos lagrimitas de Lanjarón y rogar al pardillo de turno lo tienen todo solucionado.

Aunque ha habido veces en las que todos nos hemos llamado Andrés alguna vez, yo, particularmente, estoy muy agusto con mi nombre. Pobrecito el verdadero Andrés, que debe estar hasta los cojo*** de todo y de todos.

Nada más por hoy. Paz y amor.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Bitches & Whores.

No os asustéis, mi entrada no tiene que ver ni con put*s ni con zor**s, así que podéis seguir leyendo con tranquilidad.

Hará unos cuantos meses conocí a un chaval por medio de un amigo común. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, ¿no? Pues este elemento me transmitió la sensación de llevarle conociendo años y años. Por medios virtuales la cosa seguía igual, y con el tiempo se ha ido reforzando más, cual hombre que refuerza su tejado más y más por temor a una lluvia.

No te puedes enfadar con el, ni puedes ni se puede. Es amable, divertido, gracioso y, uno de los calificativos que más escasean en el mundo de hoy en día, positivo. De los varapalos más grandes, éste tipo puede sacar lecciones positivísimas.

Tenlo claro, men. Esta entrada va por ti.

Muchachos, sed sensatos en la vida, buscad bien los amigos. Pero no amigos de pasar la tarde o amigos de botellón. Amigos de consejos, amigos de apoyo y lo más necesario, amigos verdaderos.

Yo si sé cuáles son mis verdaderos amigos y éste, es uno de ellos.
Gracias men!

Nada más por hoy. Paz y amor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Los frikis.

Han acabado los días de exámenes extraordinarios (al menos en mi colegio) o como todos llamamos: "Septiembre".
Mi impresión es buena, veremos a ver qué tal el lunes (ya os contaré qué tal) que por cierto, estoy nervioso.

La cuestión que hoy vengo a tratar es simple a la vez que directa. ¿Cómo identificarías a un friki?
Mucha gente diría que llevan camisetas de grupos de Rock o Punk, que van a Expo-Manga, escriben en el Messenger sin abreviar o que el nombre de sus Tuentis sea el de personajes manga o similares.

Pues bien, yo me atrevo a decirles a esos susodichos, que viven en un craso error y que esa definición de friki no es la acertada.
A ese tipo de gente, alomejor le gusta Metallica, les encanta esa serie japonesa, les gusta escribir con propiedad o se identifican con ese personaje de serie manga y no por ello deben ser considerados friki y marginarles o meterse con ellos.
Otro punto a aclarar es meterse con alguien y llamarle friki. ¿Quién te has creído tú para llamar friki a alguien? Sinceramente, no lo entiendo.

Probablemente tú, que has llamado friki a alguien por ser diferente al ser resto, seas verdaderamente una friki.
Alomejor friki es una persona que sube 120000 fotos al Tuenti, es más falsa que una moneda de 3 euros y sólo entabla falsas conversaciones por Messenger para su propio interés.

Nada más por hoy. Paz y amor.