Hola muchachos y muchachas humanoides. ¿Cómo va todo? Bueno, como ya es sabido por muchos y por muchas, la mayoría a raíz del gran y genuino Tuenti, el jueves 23 es mi cumpleaños. Si gente, ya 20 años.
De aquí a meses atrás, mi pensamiento sobre cumplir la veintena era negativo. Muy negativo. Veía en esa cifra la pérdida de la adolescencia, la pérdida de cualquier atisbo de diversión y la nunca vuelta atrás a una etapa de mi vida en la que como nunca me lo he pasado.
Únicamente veía cosas negativas, como por ejemplo, un grado de responsabilidad nunca asumido por mi persona, la adopción de unos caracteres impropios de mí, un tipo alegre y positivo, que debía adoptar cualidades de señor mayor para renunciar a todo lo que me gustaba.
Sin embargo, me detuve a pensar. Sonó el teléfono. Mi abuelo llamaba para ver qué tal la familia y esas cosas. Entonces me acordé de su taxi, de los paseos que me daba en él, cómo me hacía reír con una simple tontería o con sus chistes.
-¿Qué tendrá que ver el cumpleaños de una persona con su abuelo?- diréis.
Pues yo os lo voy a explicar.
Mi abuelo era un gran aficionado a los tangos y un apasionado de Carlos Gardel, (cantante de tangos) cuya voz fue mundialmente conocida. Yo cuando iba en su taxi, sinceramente odiaba esa música, pero con el paso de los años, he entendido todo el sentido que el tango y sus letras poseen.
Al cabo del tiempo he entendido el sentido de todas las letras, pero la que más me ha marcado ha sido "Volver", una canción que en mi vida me cansaré de oír.
Antes esta letra me era indiferente, pero ahora mismo refleja todo lo que soy. Aquí os dejo un trocito:
"Que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errantes en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez."
La verdad es que la canción en sí no aporta mucho, sólo dice cosas. Pero al ver cómo esta letra, esta canción, este cantante intercalan tanto en mi vida, el tango se ha convertido en una de mis piezas angulares de las vigas de mi corazón.
Probablemente una letra de una canción, no sea más que un sentimiento de una persona plasmado y unido con una melodía.
Como despedida de hoy, me gustaría confesaros un secreto, que espero, os valga de mucho.
Si en algún momento de vuestra vida os sentís tristes, abatidos, cansados, derrotados o cualquier calificativo que denote negatividad, dale al botón "Stop" de tu vida y haz la siguiente reflexión leyendo otra estrofa de la canción "Volver", de Carlos Gardel:
"Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón."
No digáis nada. Lo sé. A fin de cuentas, me hago viejo. Pero dentro de mí se ha hecho una amalgama de adultez con la chispa de la juventud, formando un cóctel perfecto para vivir, lo que muchos afirman, la mejor etapa de toda mi vida.
Nada más por hoy. Paz y mucho amor.
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