“What is right?
and what is wrong?
Give me a sign”
(Haddaway-What is love)
El fragmento de canción que he puesto me viene al pelo para el tema que voy a tratar hoy.
Hace 1800 millones de años apareció el género "Homo", precursor de nuestra raza, la Homo Sapiens-Sapiens. Cuando el hombre surgió, no existían códigos lingüísticos ni lenguas, por lo que la comunicación entre seres de la especie de antojaba difícil, ¿verdad? Pues no.
Para comunicarse, los antiguos utilizaban lo que hoy llamamos "signos". Por ejemplo, cuando una persona sentía dolor, chillaba. De esta forma, alertaba a cualquier ser que le rodeaba que estaba sufriendo.
Si alguien tenía hambre, con el mero gesto de llevarse las manos a la boca, la mayoría de su entorno sabía que éste tenía hambre.
También había signos indirectos, como la caza.
Y vosotros diréis: ¿Qué tiene que ver cazar con un signo? Pues yo os lo explico.
Si un ser aparecía con dos hienas muertas, significaba que las había matado, ergo era un cazador. Por ello, su instinto era asesino y todo el mundo le tenía gran respeto por miedo a represalias.
Una de las señales más famosas y reconocibles es la cruz. ¿Quién no sabe que una cruz significa religión? Nadie. Pues eso.
Uno de los más sublimes inventos que ha creado el hombre ha sido el automóvil, permitiendo alcanzar grandes distancias en reducidos tiempos.
Creado en el siglo XIX por Karl Benz (si, es el de Mercedes-Benz) revolucionó la mayor parte del siglo XX. Pero tras la creación del automóvil, una necesidad unida tomaba parte. ¿Por dónde discurrirían los automóviles?
Las carreteras eran necesarias para la circulación de los vehículos, ya que las ciudades se atestaron de estos endemoniados armatostes, que alcanzaban las monstruosas velocidades de entre 20 y 30 kilómetros por hora.
Para regular todo éste berenjenal, surgió tal vez, una de las ideas más geniales que el hombre ha creado. Las señales de tráfico.
Todo el mundo sabe, tenga o no el carnet de conducir, que un círculo rojo con un palito blanco trasversal significa "Prohibido el paso". Si nos encontramos esa señal plantada en una calle, sabemos que ningún coche (respetando la señalización) entrará en esa calle, porque está prohibido.
Los seres humanos vivimos de las señales. En muchas ocasiones, necesitamos una señal para que nuestro corazón nos indique que por ese camino no se puede pasar o que pasemos con total libertad.
Nada más por hoy. Paz y amor.
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