sábado, 24 de agosto de 2013

Un punto.

Van a pasar 3 meses desde que subí la última entrada a éste blog. Pensaréis que ha sido por desdén o pasotismo pero creerme que tengo más borradores que entradas publicadas. Y es que a medida que tengo más ganas de contar cosas, menos palabras me salen y todo lo que escribo se queda en eso, en borradores. Quizá sea por mi forma de ser, que necesito que todo esté bien redactado y bien puntuado pero también necesito que todo lo que voy a escribir no se deba a un momento de ira o lo que comúnmente se dice, un calentón. Soy así de reflexivo, los del signo libra tendemos a pensar demasiado para dejar todo atado.

Pues bien, lo que vengo a contaros es más bien una reflexión, una síntesis de todo lo que pienso. Prometo contaros un montón de cosas en entradas sucesivas, que lo tengo todo pensado. Entre otras cosas, cómo me saqué el carné de conducir y el camino que he recorrido desde dejar la carrera que estaba estudiando hasta estar ahora admitido en la carrera que siempre quise estudiar. Pero eso vendrá más tarde, ahora viene lo que quiero contaros hoy.

Nadie es perfecto, todos los sabemos. Y es que la perfección reside en la imperfección. Yo soy muy imperfecto, tengo millones de defectos, no puedo negarlo ni esconderlo. Y uno de mis principales defectos es que pienso demasiado, me como demasiado la cabeza. Eso nunca es bueno y puedes destrozar todo lo que tienes, como es mi caso. He aquí la prueba de mi delito.

“Hace un tiempo que te marchaste de mi mano y decidiste seguir caminando sola. Probablemente ya tengas a alguien para que te acompañe o quizá no, pero lo esencial es que ya no caminas de mi lado. Y es que mucha gente, de manera directa o indirecta me ha exigido categóricamente que salgas de mi cerebro pero, ¿a quién pretendo engañar? Mi cerebro no tiene puertas ni ventanas, no es un sitio clausurado ni nada por el estilo. Las cosas salen y entran cuando les apetece pero tú entras y sales demasiadas veces. Y eso no es bueno, no es bueno que estés entrando y saliendo continuamente. No es bueno para mí, obviamente.

Porque ya es hora de que vaya mirando por mí, por mis intereses, porque hace no mucho, no hacía que mirar por ti. Y no es un reproche, no es ir de víctima ni nada por el estilo. Es que soy así, qué quieres que le haga. Miraba por tu felicidad y porque fueras feliz conmigo pero como en el amor no hay medida, pues me pasé de la raya. De tu raya mejor dicho. Has decidido que lo que yo te daba no era lo que tú querías y te has ido. Punto final, ¿verdad? Para mí no, para mí no lo es. A pesar de todo, sigo acordándome de ti con cada cosa, no hay un día en el que no piense en ti y no hay canción que escuche que no me haga pensar en todos los buenos momentos que hemos pasado.

No voy a entrar en si tú te sigues acordando de mí, probablemente no y seguramente sí, pero quiero que sepas que a pesar de todas las veces que lo hemos intentado, a pesar de todas las veces que hemos mentido a la gente por vernos y a pesar de todo lo malo que hemos pasado juntos, que sepas que a mí me seguía compensando. Me seguías compensando.
Como ves, omito todo lo malo que ha venido después, todo lo que ocurrió después que a mí, personalmente, me ha dejado más tocado si cabe después de que dejáramos de caminar juntos. Pero qué quieres que le haga si después de todo llevamos conociéndonos más de 4 años. Mejor dicho, “llevábamos conociéndonos”.

Y no sé si leerás esto, quizás sí porque eras la fan número uno de mis relatos e historietas y tú me animaste a publicar por aquí todo lo que pensaba, pero tanto si lo lees como si no, quiero que sepas que me alegro mucho de haberte conocido y tanto si la vida nos vuelve a unir como si nos separa por completo, quiero que sepas que como tú también escribiste cuando una vez de tantas lo intentamos, “aunque no lo parezca, te seguiré esperando”. Quizá, probablemente y seguramente que reharás tú vida y aunque cueste creer después de leer esto, yo quizá la rehaga también, pero lo que es absolutamente innegable es que no has sido una más en mi vida. Has sido la primera persona de la que me enamoré realmente, y eso lo sabes más que de sobra. Quizá por eso me cuesta tanto aceptar que ya no estás a mi lado ni lo estarás jamás”.

El título es por ella, que así tituló su entrada donde escribió lo más bonito que he leído, donde escribió que a pesar de no estar juntos, me seguía esperando por si volvía a caminar de su mano. Puso un punto como título. Un punto nada más. Quizá esa era su forma de avisar que lo que estaba por leer era bonito. Demasiado bonito.

Nada más por hoy. Paz y amor.

sábado, 25 de mayo de 2013

Sinopsis.

Me siento ante el portátil para escribir un poco. Tengo muchas ideas en la cabeza, pero ninguna está perfilada del todo. No obstante, tengo ganas de escribir, muchísimas, así que lo mejor que puedo hacer es una radiografía de mi vida actual, de lo que me está sucediendo en éste último período de tiempo. Y la verdad es que los días que llevo viviendo desde hace un par de meses los calificaría de “incalificables”. Sí, suena a topicazo, pero es que lo que llevo viviendo últimamente es insípido a más no poder.

Veréis, ya os conté hace dos entradas que había dejado la carrera y estaba estudiando de nuevo la Selectividad (siempre la he puesto con mayúscula, será por el respeto que me supone ésta prueba) porque quiero intentar entrar en la carrera o carreras que realmente quiero, que son Periodismo y Magisterio.

El Periodismo me viene desde siempre porque, cuando juego a algún videojuego de fútbol, siempre lo narro, además de hacer algunos pinitos en algunas páginas web de corte deportivo. El Magisterio es más reciente y viene de las clases particulares que doy a diversos niños. Allí he encontrado una manera preciosa de interactuar con una persona más pequeña, dejando en ella tu huella, y qué mejor huella que la del conocimiento, porque las cosas que vas aprendiendo a lo largo de la vida quedan ligadas a quien te las ha enseñado, así que me gustaría que los niños me recordasen por lo que saben, por la huella que he dejado en ellos.

Pero para ser sinceros, no está siendo un buen camino, un camino fácil. Se suponía que al ser solo dos asignaturas de las que me tengo que examinar, estudiarlas sería más fácil que estudiar seis, parece lógico, pero la lógica, a veces, no encuentra cabida en las personas.

Y es que el otro día coincidí con mi profesora de Matemáticas en la ESO, aquella profesora que me enseñó que todo se debe hacer con orden y limpieza, me comentaba lo que yo hace poco vi por mí mismo. “Javi, eras un vago, pero cuando te ponías en serio, no había nada ni nadie que te parase”. La primera frase la he escuchado de todos los profesores que he tenido a lo largo de mi vida, pero la segunda y la tercera frase son nuevas para mí, o al menos no me he dado cuenta de ellas hasta hace poco.

El caso es que me chocó lo que dijo mi antigua profesora porque yo, sea por la razón que sea, soy un chico bastante pesimista, no me suelo animar con nada y si no es por otras personas, no me lanzo a hacer ni decir nada. Pues bien, cuando me dijo eso, me paré a pensar. ¿Lo ha dicho por cumplir o porque realmente lo piensa? ¿Qué pretende decirme con eso? Después de eso, volví a la biblioteca y seguí estudiando, que los exámenes de Selectividad son el 5 y 6 de junio y no tengo mucho tiempo.

Y es que antes he dicho que se supone que es más fácil estudiar dos asignaturas que seis. Exacto, se supone. Yo, aparte de pesimista, soy bastante confiado, confío en mis posibilidades. Hasta ahí todo perfecto, está bien confiar en las posibilidades de cada uno, pero lo malo que tengo es que las posibilidades no están aseguradas al 100%, tampoco al 80% sino que están incluso, por debajo del 50%. Y es ahí donde he metido la pata siempre que me he confiado y me he sentido superior y con fuerzas.

Además de eso, existe otra circunstancia por la que no estoy centrado totalmente en el estudio, pero no me parece apropiado contar mi vida privada, tampoco es plan. Solo diré que hace casi dos meses, me dejó mi novia. Llevaba un año y poco junto a ella, muchísimos momentos preciosos y maravillosos y ahora… no tengo nada. Me pongo a pensar en ella, en cómo estará, en si se acuerda de mí, y eso me quita mucho tiempo, mi cerebro se larga de vacaciones y no vuelve en un buen rato, así que supongo que hasta que no pase un tiempo y poco a poco, todas las heridas vayan cerrándose, todo seguirá ahí.

Así que nada, espero tener las fuerzas necesarias para aprobar los exámenes que tengo en dos semanas, pues con aprobarlos sería más que suficiente para entrar en sendas carreras. Supongo que habrá algo que me ayude a ello, quizá mi abuelo, que se marchó de ésta vida el pasado día 12, se remangue desde el cielo y me mande toda la energía que necesito para volver a la senda buena de nuevo y empezar a hacer las cosas medianamente bien.

viernes, 15 de febrero de 2013

Pasa de los haters y sé feliz.

Hola a todos. La verdad es que hacía varios días que no pasaba por aquí, pero os prometo que no ha sido por falta de ganas. Probablemente no me creáis cuando digo eso, al igual que mucha gente no se cree las cosas que decís en un momento determinado. ¿Y cómo os sentís en ese momento? Yo creo que la palabra correcta sería la de incredulidad porque, que no crean lo que dices (dando por sentado que lo que se dice es totalmente verdadero), es bastante frustrante y crea impotencia. Pero la verdad es que lo que vengo a contar no está relacionado con lo acabo de decir. O si, quién sabe.

El caso es que, personalmente, puedo decir que soy una persona bastante tranquila y comedida. Un virgo, como es mi caso (aunque he de decir que nunca he tenido bien claro a qué signo zodiacal pertenezco porque, para unos soy libra y para otros, soy virgo aunque mis padres siempre me han dicho que soy virgo), suele ser calmado, respetuoso, paciente y observador.

Puesto que me considero una persona tranquila, no es que no me guste, sino que detesto las confrontaciones. Es más, os confieso que hace casi tres años me tatué el símbolo de la paz en mi brazo derecho porque me identifico con la paz, es una cosa que siento. Queda entonces más que corroborado que me defino como una persona pacífica porque así nací o porque la vida me ha hecho ser así, no lo sé.

Al igual que no me gusta tener confrontaciones ni enfrentarme con nadie, también espero (gran error por mi parte) que la gente no tenga ningún problema conmigo y por eso, suelo cuidar hasta el último detalle. Hablo con respeto, muestro la educación que mis padres me han enseñado e intento utilizar palabras que no sean hirientes y mucho menos, entrar en descalificaciones o insultos.

Sucede que además, yo siempre sido una persona que le da mucha importancia a lo que dice la gente de mí y supongo que muchos de los quebraderos de cabeza que he tenido han venido producidos por dar demasiada importancia a lo que la gente decía o dice de mí, pero hoy, si, justamente hoy, me he dado cuenta que no puedo perder el tiempo en lo que la gente pueda o puede ser de mi y mucho menos, si quien lo dice no significa nada en mi vida. Es una pérdida de tiempo.

Por eso, hay que escuchar únicamente a las personas que realmente te importan porque son esas las que siempre te van a ayudar a superar cualquier problema, pero una persona que "ni fu ni fa", que ni pincha ni corta, no puede calar hondo en tu cerebro por cualquier comentario que haga, sea consciente o inconscientemente. Simplemente porque no es nadie.

Así que, si sentís que lo que alguien os dice puede ser hiriente en cierto modo, primero tenéis que valorar si quien lo dice os importa de verdad o no. Si os importa, será que esa persona pretende ayudaros, aunque sus métodos sean poco ortodoxos. Pero si quien dice algo hiriente, si quien insulta, si quien se mete con vosotros es una persona que simplemente, no os importa un carajo, simplemente pasad de lo que dice porque a través de ese gesto pasan dos cosas, una, hacéis que la otra persona sienta que pasáis y por lo tanto verá que no significa nada para vosotros y dos, que vosotros os sentiréis mejor, más despejados.

Por lo tanto, si sentís o estáis sufriendo que una persona os esté continuamente diciendo cosas o simplemente, se esté metiendo con vosotros u os esté insultando, lo mejor que podéis hacer es pasar del tema y seguir adelante con vuestra vida porque, los mejores momentos siempre se han pasado y siempre se pasarán con las personas que realmente os importan, con las personas que realmente queréis, con las personas que apreciáis y con las personas por las que daríais todo lo que tienes. Así que,  por todas siempre, pasando de los que os intentan destruir, porque como dice el dicho inglés, “if you got haters, you must be doing something right” (si hay personas que te odian, debes estar haciendo algo bien).

Nada más por hoy. Paz y amor.

lunes, 4 de febrero de 2013

La libertad de los sueños.

Hola a todos. La verdad es que hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí, por éste lugar donde solía publicar lo que pensaba y, en mayor medida, historias que siempre tenían un denominador común: el amor.
Personalmente, el tiempo que llevo sin publicar ese tipo de historietas coincide perfectamente con el tiempo que llevo junto a la persona que más quiero en el mundo, mi chica, con la que, en apenas 5 días, haré un año junto a ella. Un año inolvidable. Maravilloso.

Pero la verdad, no es eso lo que venía a contar, a soltar, a compartir con vosotros. Lo que venía a decir es algo bien diferente pues, me han recomendado que utilice éste medio para contar más cosas, que haga de éste un blog más personal porque, probablemente, mucha gente puede utilizar esto como un punto donde verse reflejado. Y a partir de hoy, intentaré que así sea.

Supongo que, en algún momento de vuestra vida os habréis sentido frustrados, sin ganas ni ánimos de hacer nada, con la moral por los suelos y queriendo abandonar aquello en lo que estéis inmersos. Personalmente, yo os hablo de los estudios aunque repito que esto lo podéis aplicar cada uno a vuestro mundo, aunque supongo que las sensaciones son iguales o muy parecidas.

Normalmente, cuando se tienen ese tipo de sensaciones, no se puede hacer nada, salvo seguir adelante, no queda otra, estás entre la espada y la pared, por lo que lo único que se puede hacer es continuar con la cabeza agachada, resignándose a todo y a todos.
He de deciros que hace poco, yo he tenido esa sensación, y no fue la única vez que me ocurrió en los 22 años que llevo de vida. Muchas veces a lo largo de éste tiempo he querido abandonar aquello que estuviera haciendo pero sin embargo, he tenido que seguir adelante, fuera cual fuera la razón por la que quisiera tirar la toalla.
Ocurre que, tarde o temprano, ya he empezado a reaccionar y me doy cuenta plenamente de que las personas somos seres libres (en teoría) que relativamente, podemos hacer lo que queramos. Me explico.

Yo hasta el pasado enero, era estudiante de 2º curso de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Rey Juan Carlos. No voy a esconder que yo, tras hacer la Selectividad, quería hacer Periodismo y en segundo plano, tenía la duda de estudiar Magisterio o Administración y Dirección de Empresas (véase la entrada que publiqué nada más saber que entraría en la carrera que entré: http://mipropiorinconcito.blogspot.com.es/2011/07/confesiones-veraniegas-post-consulta.html). Finalmente, me decidí por Administración y Dirección de Empresas, aunque juro que sin una razón medianamente sólida. Aunque no era lo que quería estudiar de verdad, hice lo que se suele hacer, me engañé y me convencí de que podría, de que lo conseguiría, pero por lo que vi, no fue así.

Y fue entonces cuando mi vida, a partir de ahí, ha pegado un vuelco y ha tomado el camino opuesto. Ahora, he decidido estudiar de nuevo la Selectividad para conseguir más nota y entrar en lo que realmente quiero, Periodismo o Magisterio (publicaré una entrada sobre la decisión que todavía, no tengo claro cuál será), y por eso, he vuelto a 2º de Bachillerato para afrontar la Selectividad con más o menos, ciertas garantías de éxito.

Quizá muchos penséis que lo que hago es dar un paso atrás, dos más bien por los años que he “perdido”, pero yo os aseguro que para mí, no es más que una toma de impulso para pegar un gran salto hacia lo que realmente quiero. Por eso, no dejéis de renunciar a lo que realmente queréis de manera general, y como los estudios son el primer paso en la vida, qué mejor que empezar vuestra vida estudiando y posteriormente trabajando en algo que os gusta y os satisface plenamente.

Nada más por hoy. Paz y amor para todos.