sábado, 25 de mayo de 2013

Sinopsis.

Me siento ante el portátil para escribir un poco. Tengo muchas ideas en la cabeza, pero ninguna está perfilada del todo. No obstante, tengo ganas de escribir, muchísimas, así que lo mejor que puedo hacer es una radiografía de mi vida actual, de lo que me está sucediendo en éste último período de tiempo. Y la verdad es que los días que llevo viviendo desde hace un par de meses los calificaría de “incalificables”. Sí, suena a topicazo, pero es que lo que llevo viviendo últimamente es insípido a más no poder.

Veréis, ya os conté hace dos entradas que había dejado la carrera y estaba estudiando de nuevo la Selectividad (siempre la he puesto con mayúscula, será por el respeto que me supone ésta prueba) porque quiero intentar entrar en la carrera o carreras que realmente quiero, que son Periodismo y Magisterio.

El Periodismo me viene desde siempre porque, cuando juego a algún videojuego de fútbol, siempre lo narro, además de hacer algunos pinitos en algunas páginas web de corte deportivo. El Magisterio es más reciente y viene de las clases particulares que doy a diversos niños. Allí he encontrado una manera preciosa de interactuar con una persona más pequeña, dejando en ella tu huella, y qué mejor huella que la del conocimiento, porque las cosas que vas aprendiendo a lo largo de la vida quedan ligadas a quien te las ha enseñado, así que me gustaría que los niños me recordasen por lo que saben, por la huella que he dejado en ellos.

Pero para ser sinceros, no está siendo un buen camino, un camino fácil. Se suponía que al ser solo dos asignaturas de las que me tengo que examinar, estudiarlas sería más fácil que estudiar seis, parece lógico, pero la lógica, a veces, no encuentra cabida en las personas.

Y es que el otro día coincidí con mi profesora de Matemáticas en la ESO, aquella profesora que me enseñó que todo se debe hacer con orden y limpieza, me comentaba lo que yo hace poco vi por mí mismo. “Javi, eras un vago, pero cuando te ponías en serio, no había nada ni nadie que te parase”. La primera frase la he escuchado de todos los profesores que he tenido a lo largo de mi vida, pero la segunda y la tercera frase son nuevas para mí, o al menos no me he dado cuenta de ellas hasta hace poco.

El caso es que me chocó lo que dijo mi antigua profesora porque yo, sea por la razón que sea, soy un chico bastante pesimista, no me suelo animar con nada y si no es por otras personas, no me lanzo a hacer ni decir nada. Pues bien, cuando me dijo eso, me paré a pensar. ¿Lo ha dicho por cumplir o porque realmente lo piensa? ¿Qué pretende decirme con eso? Después de eso, volví a la biblioteca y seguí estudiando, que los exámenes de Selectividad son el 5 y 6 de junio y no tengo mucho tiempo.

Y es que antes he dicho que se supone que es más fácil estudiar dos asignaturas que seis. Exacto, se supone. Yo, aparte de pesimista, soy bastante confiado, confío en mis posibilidades. Hasta ahí todo perfecto, está bien confiar en las posibilidades de cada uno, pero lo malo que tengo es que las posibilidades no están aseguradas al 100%, tampoco al 80% sino que están incluso, por debajo del 50%. Y es ahí donde he metido la pata siempre que me he confiado y me he sentido superior y con fuerzas.

Además de eso, existe otra circunstancia por la que no estoy centrado totalmente en el estudio, pero no me parece apropiado contar mi vida privada, tampoco es plan. Solo diré que hace casi dos meses, me dejó mi novia. Llevaba un año y poco junto a ella, muchísimos momentos preciosos y maravillosos y ahora… no tengo nada. Me pongo a pensar en ella, en cómo estará, en si se acuerda de mí, y eso me quita mucho tiempo, mi cerebro se larga de vacaciones y no vuelve en un buen rato, así que supongo que hasta que no pase un tiempo y poco a poco, todas las heridas vayan cerrándose, todo seguirá ahí.

Así que nada, espero tener las fuerzas necesarias para aprobar los exámenes que tengo en dos semanas, pues con aprobarlos sería más que suficiente para entrar en sendas carreras. Supongo que habrá algo que me ayude a ello, quizá mi abuelo, que se marchó de ésta vida el pasado día 12, se remangue desde el cielo y me mande toda la energía que necesito para volver a la senda buena de nuevo y empezar a hacer las cosas medianamente bien.

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