Buenas y calurosas noches. La verdad es que con 28 grados que marca mi termómetro del ordenador a la 1:30 h. de la madrugada, no invita a irse a dormir, por lo que aquí estoy, apoltronado en mi habitación, junto a mi fiel y amado aire acondicionado.
Ya hace cosa de un mes que no piso el instituto, y me siento tremendamente satisfecho por haber aprobado todo, incluida la Selectividad, esperando impaciente a saber si estoy admitido en la carrera que deseo. Por otra parte, me siento, no triste, sino echando de menos ciertas acciones que se desarrollaban en mi día a día. Una de ellas, las clases de inglés.
A mí, personalmente, el inglés como idioma me apasiona bastante. Sólo basta el deciros que, en muchas ocasiones, cuando busco una palabra para expresar algo, aparece primero el vocablo en inglés, no en español. Y eso me agrada bastante. Pero no es eso lo que en verdad vengo a contaros.
La alusión al inglés viene dada por el profesor que impartía dicha asignatura: Víctor (si sólo digo el nombre de pila, muy poca gente sabrá quién es), ese señor muy alto, del que, al principio de curso, pensaba que me tenía manía (como todos decimos, aunque éste no me suspendía).
En una usual clase de inglés, éste profesor se percato del tatuaje que llevo en mi muñeca derecha (es un símbolo de la paz, para los curiosos). En esto que empezó una gran conversación en la que él defendía que todo lo que existe en éste mundo es banal, pasajero, cambiante. En parte tenía razón, pero yo defendí la postura de que únicamente, hay algo que nunca cambia: La personalidad de las personas, valga la redundancia.
Probablemente no, seguro que tiene razón, pues todo lo que existe en el mundo es muy maleable y fácilmente moldeable pues, todo depende de las circunstancias en las que se vea envuelto. Yo, por el contrario, defendí la teoría de que, lo único inmóvil es la personalidad, pues, acepto que pueda sufrir variaciones, pero, al fin y al cabo, somos como somos y nadie podrá cambiarlo.
No obstante, puede ocurrir la circunstancia de que una personalidad no salga a la luz tan puramente, sino que lo haga de una manera más indirecta y si se me permite, de cierto refilón pues, algunas personas no muestran su verdadero yo por miedo al rechazo, a la marginación o a la mofa y la burla, por muy cruel que suene.
Como siempre, me permito daros consejos, aquí va alguno que, probablemente, ya haya mencionado en alguna entrada de éste blog.
No debéis ocultar vuestra personalidad pues, cualquiera es válida si no incurre en atropellos hacia el prójimo, como descalificaciones, insultos, burlas…etc. Además, debéis mostrarla en todo su esplendor, para que todo el mundo vea cuan pura y brillante es.
Por último, y para acabar, debo deciros que seáis libres, y que nada ni nadie os ponga un techo en vuestra mente. Y si se da el caso de que tenéis algún techo, barrera u obstáculo en vuestra mente o corazón, eliminadlo. Puede que al principio resulte duro, más si es parte de vuestra vida diaria pero, a la larga, os lo agradeceréis a vosotros mismos.
Nada más por hoy. Paz, amor y no paséis mucho calor.
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