lunes, 8 de noviembre de 2010

Habilidades.

El ser humano es pura hipocresía, no deja de sorprenderme. No es que no me considere humano, más bien, no me considero hipócrita.

De todos es sabido que cualquier ser humano, sea por la razón que sea, tiene una habilidad, por remota que sea. Que sí uno sabe chuparse la nariz con la punta de la lengua, que sí otra sabe hacerse sonar todos los huesos y articulaciones de su cuerpo, que sí otro sabe ponerse bizco adrede o que si otra sabe partir nueces con el cuello.

No me refiero a esas habilidades exactamente, sino a otras más prácticas, como por ejemplo, manejar ordenadores a la perfección, tener una comprensión sublime de las Matemáticas, ser capaz de levantar la moral de una persona por muy rota que esté o tener una velocidad extrema a la hora de tomar apuntes.

Sí ahondamos en la razón por la cual esa habilidad ha aflorado, podemos ver claramente que, en algún momento del pasado, ha sucedido algo maravilloso: Alguien te ha recompensado enormemente. Tú, ante ese suceso, te has sentido como Don Juan Carlos I: Lleno de orgullo y satisfacción. Vamos, que no cabes en ti. Obviamente, mucha gente te observa y ve en ti el perfecto ejemplo a seguir.

A los pocos días, observas en ciertas personas un comportamiento anómalo e inusual: ¡Están haciendo lo mismo que tú! No lo puedes creer, pero sin embargo, dentro de ti, se crea una antítesis: Te sientes feliz porque ves que tus habilidades son imitadas o al menos, intentado imitar por otras personas, pero a la vez, se crea un sentimiento de animadversión hacia esa persona, porque no te gusta que la gente te copie.

Tú, puedes sacar dos conclusiones: La primera es aceptar lo que estás viendo y seguir adelante sabiendo que, si alguien te copia, es una razón inequívoca de que tienes algo que despierta interés en el resto de las personas. Sin embargo, la segunda conclusión es debida a la falta de personalidad del resto. Con más motivo aún, sigues adelante convencido de que tu habilidad es muy buena y original.

Por ello y como moraleja se puede llegar a la siguiente afirmación: No te fijes en el resto de personas, tan sólo, continúa desarrollando tu habilidad, que seguro que si es única y personal, alguien se fijará en ella.

Por hoy, se acabó lo que se daba. Paz y amor.

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