El Estado del Bienestar se creó con el afán de mejorar la calidad de vida de las personas, aumentando su tiempo libre.
El teléfono móvil e Internet son dos servicios que se crearon para desarrollar una mayor comunicación entre las personas. El teléfono móvil se inventó para que una persona estuviera siempre localizada. Internet fue creado con el objetivo de poder establecer una comunicación con alguna persona geográficamente inaccesible.
No hace muchos años si querías quedar con tus amigos, debías llamarlos a su casa uno por uno, esperando que cogiera el teléfono tu amigo, pero quien terminaba cogiéndolo era su padre, su madre, su abuela o su hermana pequeña. Para ello debías decir quien eras, preguntar qué tal estaba y después, que te hiciera el favor de pasar el teléfono a tu amigo.
Si necesitabas hacer un trabajo grupal para el colegio debías, además de llamarlos uno a uno, con lo que anteriormente he dicho que suponía, quedar una tarde, todos en una casa y hacer el trabajo. Ojo, y no contamos con que alguna persona tuviera fútbol/karate/natación/añadir actividad extraescolar.
Si por ejemplo, te gustaba una chica, rezabas cada día por volver a verla, y, en un heroico acto, conseguir su teléfono para, algún día, si tu ritmo cardíaco descendía algún momento, llamarla por teléfono para intentar quedar con ella.
El inconveniente viene ahora: ¿Qué pasa si eres un tipo híper/mega/súper/añadir superlativo-tímido? No podías decirle nada a cara. No sabrías. No podrías.
No importa. El mundo no se ha acabado por ser tímido. Antes de crearse Internet y el teléfono móvil, muchas personas tímidas, han logrado hablar con la chica que les gustaba, quedar con ella y, fíjate tú, ahora son sus mujeres.
El teléfono móvil nos ha hecho totalmente dependientes. Muchos ejecutivos afirman que sin su teléfono móvil no son nada. Me dan ganas de reírme y de enseñarles vídeos de empresarios de 1950, cuando todos los informes se hacían a mano y las llamadas telefónicas eran una misión imposible.
Los SMS, otro tanto de lo mismo. Por los SMS somos capaces de decir lo que sea a quien sea. Muchas relaciones sentimentales se han fraguado entorno a éste servicio de mensajería. Resulta muy útil en personas extremadamente tímidas, pero, incluso yo, que soy súper tímido lo valoro negativamente, ya que quita una pieza angular de las emociones de las personas.
Por eso, lejos de alcanzar el máximo estatus en el Estado del Bienestar, se ha dado un salto cualitativo, sí, pero hacia atrás. Ahora es todo mucho más fácil (según se mire).
Si vemos a una persona, ya no le pedimos su teléfono. Pedimos su Tuenti, y ahí se entabla conversación. Se habla a un monitor. ¿Dónde quedaron los nervios de hablar en persona? Ahora todos somos muy valientes, eso sí, detrás de una pantalla. Y lo critico incluyéndome porque yo soy el tipo más tímido que te puedas encontrar. Internet ayuda, eso es indiscutible, pero ¿a qué precio? A la pérdida de la esencia mágica del sentimiento más fuerte del mundo: El amor.
Nada más por hoy. Paz y amor.
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