miércoles, 20 de julio de 2011

Confesiones veraniegas post-consulta.

Hola a todos. Hoy ya podía consultar qué grado (“carrera” antes del plan Bolonia y de aquí en adelante en ésta entrada) iba a hacer y en qué universidad estaba admitido.

Resulta de embustero para el que me conozca, que mi deseo no quería estudiar Periodismo, una carrera que elegí desde el primer momento que escuché al gran Paco González en su ya anticuado Carrusel Deportivo, donde con una naturalidad pasmosa y a la vez, divertida, conseguía entrar en mi habitación todos los fines de semana y días de diario cuando había partidos de Champions.

La verdad es que la profesión de periodista me parece una de las mejores del mundo, aunque por otra parte, tiene algún inconveniente que otro. Trabajas en lo que te gusta, hablando y escribiendo de lo que te encanta y además, cobras por ello. Envidiable.
Por otro lado, no es privado de que muchos (por no decir todos) periodistas del mundo, se tienen que enfrentar a algún personaje que afirma que lo que dice/escribe es mentira, llegando a temer incluso por su integridad física, pero esto, no suponía gran problema para elegir carrera.
Yo en mis trece y, a pesar de la mucha gente que me afirmaba que la carrera de Periodismo “tenía pocas salidas”, continué pregonando mi deseo de estudiar dicha carrera.

En el primer curso de Bachillerato, ya tenía las miras puestas en el Periodismo y, por tanto, a cada pregunta del tipo “¿qué quieres estudiar en un futuro?”, yo respondía orgulloso que Periodismo.
En el segundo curso, sucedió prácticamente lo mismo, hasta que, en mi segundo año de segundo (redundancia inevitable), topé con una estupenda profesora de Economía, que me abrió las puertas al mundo económico de una manera súper sencilla. Tanto fue así, que sin apenas esfuerzo, llegué a altas notas. Ese mundo (el económico), me empezaba a gustar y por ello, me empecé a interesar por temas que envolvían ese mundo, sobre todo, en periódicos y televisión.

Cuando el curso terminó y supe que en la preinscripción para la universidad había que seleccionar un total de doce carreras, decidí preguntar a dicha profesora que con qué carrera iban ligados todos estos conocimientos económicos. Su respuesta fue breve, clara y concisa: ADE. (Administración y Dirección de Empresas).
La copla de estas tres letras se quedó en mi cerebro hasta el momento de rellenar la preinscripción anteriormente mencionada.

Cuando hice la esperada y temida Selectividad, rellené un impreso donde había que rellenar las doce asignaturas que he citado anteriormente. Obviamente, la primera iba a ser Periodismo, eso era indiscutible. El dilema comenzó a partir de la segunda carrera a elegir: ADE y Magisterio se disputaban ser la opción alternativa.
Aquí, he de reconocer que tuve más quebraderos de cabeza pero, finalmente, escogí la primera, puesto que, en un orden de preferencias, puse por delante mis gustos verdaderos antes que los gustos más superficiales.

La espera resultó larga, pero pensaba que resultaría en Periodismo. Cuál fue la sorpresa que me quedé a una décima de la nota de corte del año pasado. En mi eterna ingenuidad, no podía esperar que la mayoría de las medias (a excepción de algunas), ascendieran (según mis preferencias) hasta en seis décimas de punto, pero así ha ocurrido.

Hoy, al ver que estaba admitido en Administración y no en Periodismo, a priori no me ha gustado, no lo niego, pero he pensado en frío y tal y como dice mi madre: Esto forma parte del destino. Si no has entrado en Periodismo, será por algo.

No puedo decir que Administración y Dirección de Empresas ha sido la primera opción desde siempre, pero puedo asegurar que es una opción de lo más atractiva e interesante para mí. No cabe duda de que voy a coger el curso desde el primer día con las mayores ganas del mundo.

Por último, me acuerdo de todos aquellos que, cuando han sabido la noticia de mi no admisión a Periodismo se han llevado una pequeña desilusión, debo decirles que para nada deben pensar así puesto que si he sido admitido en otro grado ha sido porque lo puse yo mismo y porque me gusta ésta carrera.
Así que, ni compasiones ni lamentaciones tienen sitio aquí. Sólo acepto ánimos, buenos deseos y recomendaciones para el mundo universitario que nunca vienen mal.

Nada más por hoy, chicos. Paz y amor.

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