viernes, 29 de junio de 2012

La carta y el aroma.

A mi pequeña cosita, que es la persona que me hace ser el chico más afortunado del mundo.

Juan era un joven alegre, sencillo y risueño que siempre veía el lado positivo de las cosas, aunque se topara con la situación más complicada a la que hacer frente.
Por suerte, solía sacar siempre unas notas bastante buenas, por lo que sus padres apenas tenían queja de él.
Además, se consideraba un chico bastante afortunado, pues gozaba de la amistad de gente muy simpática que daría todo por su felicidad.

Un día, Juan salió de la biblioteca donde solía ir a estudiar -decía que en casa no se concentraba- y, al ir andando por la calle, se encontró con un papel tirado en la acera.
Mucha gente no hace caso de todos los papeles que se encuentran por la calle, pero el hecho de que fuera un papel con un blanco impoluto y nada arrugado, hizo despertar el gen cotilla de Juan para agacharse, recogerlo y saber qué podría estar escrito en aquel papel.

Lo primero que le sorprendió a Juan de la carta era el olor: Olía a perfume de hombre.
En ese momento, sonrió porque sabía que posiblemente, era una carta de amor pues Juan solía rociar las cartas que le entregaba a su novia para que, al leerla, recordara su presencia con tan sólo oler su fragancia.
La carta estaba escrita por ambas caras y ésta decía así:

"Querida Clara:
Qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad? Hace 4 meses y medio estábamos separados y ahora, no imagino nada en mi día a día en el cual no estés tú.

Ambos sabemos que ya estuvimos saliendo en el pasado y bueno, no salió muy bien, pero tanto tú como yo sabemos que ésta vez es diferente y ambos sentimos que nada de lo que pudo pasar en el pasado puede volver a ocurrir. Simplemente porque ahora contamos con algo muy importante que en el pasado no utilizábamos: el diálogo.
Es muy importante contarnos las cosas tal y como los estamos haciendo hasta ahora, porque así ambos sabemos cómo pensamos, lo que queremos para poder así hacernos felices mutuamente.
Y al igual que nos contamos las cosas que nos gustan, también nos contamos las cosas que menos nos gustan, para que ninguno sufra por el otro, ni piense cosas que son irreales o infundadas.

Y es que desde el día que te conocí, no saliste nunca de mi mente. Suena a tópico, pero me da igual porque es la pura verdad, porque así lo siento y porque me apetece contártelo.
Siempre estuviste ahí, en mayor o medida, pero estuviste. Incluso cuando ya no estábamos junto encuentra anterior relación, muchas veces pensaba cómo te estaba tratando la vida, pensando si estabas siendo feliz y esas cosas.

Y la verdad es que te puedo decir sin presunción que eres la mejor chica que he conocido en mi vida, con la que mejor me he entendido y con la que más a gusto me encuentro. Y muchas veces me he planteado que quiero pasar muchos años de mi vida a tu lado, porque estoy tan bien a tu lado que renunciar a ti sería un error gravísimo, probablemente el error de mi vida.

Todo el mundo tiene días mejores y días peores pero sin duda alguna, tú eres la única que levanta mis peores días y mejora mis mejores días, llegando a pensar en éste último tipo de días que no hay nada más maravilloso que estés tú a mi lado.
Por ello, tú siempre haces mis días más bonitos, y por ello te doy las gracias de verdad.

En realidad te doy las gracias por eso y por todo lo que haces por mí. Por escucharme. Por animarme. Por hacerme reír. Por sacarme una sonrisa. Por comprenderme. Por quererme tal cual soy. Por hacerme sentir el chico más afortunado del mundo…
…Y por quererme.
                     
No lo olvides, te quiero mucho no, ¡muchísimo!
José.”

Justo cuando terminó de leer la carta, Juan esbozó una tremenda sonrisa, dando la impresión de que sabía que alguien había perdido esa carta, pero con la certeza de que José quería a Clara a rabiar.

Nada más por hoy, paz y amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario