Hoy el mundo me ha vuelto a dar una lección. Irónicamente, claro. El mundo no te da lecciones, sino que de los hechos, conseguimos extraer la esencia, la lección, la moraleja.
Pues bien, la moraleja de todo esto es que me encanta mi nombre y no, no estoy loco. Digo esto porque odiaría llamarme Andrés. Obviamente, lo digo por el refrán: "Por el interés, te quiero Andrés."
Mucha gente a lo largo de la vida sufre muchas experiencias y sensaciones y claro, cuantas más experiencias vives, más cerca estás de conseguir el título de "Graduado de la vida". Pero claro, no cuentan con la asignatura "Me están jodien** vivo", cosa que algunos sí tienen en cuenta, por lo que muchos se ven abogados a que sí, que les jod** vivos.
¡Pobrecitos!, ¿verdad? Venga vamos a ayudarle. Y ahí aparece la asignatura "Voy a echarle morro a la vida y a aprovecharme de alguien". Total, que de tanto lloriquear, los que fueron jodi**s están felices y los que han ayudado, les han jodi**, por lo que ahora otra persona es la que está abajo de la pirámide.
Pero a lo mejor esa persona no es como el resto y quién sabe, lo mismo pelea y sabe luchar, y consigue salir del atolladero, pero hay muchos que no, que con soltar dos lagrimitas de Lanjarón y rogar al pardillo de turno lo tienen todo solucionado.
Aunque ha habido veces en las que todos nos hemos llamado Andrés alguna vez, yo, particularmente, estoy muy agusto con mi nombre. Pobrecito el verdadero Andrés, que debe estar hasta los cojo*** de todo y de todos.
Nada más por hoy. Paz y amor.
cada vez me gusta mas tu blog, aunque la ultima entrada me asusta un poco, pero aunque lo que dices tiene mucha razon, todos en algun momento lo hemos hecho, interesarnos por algo, y sentirnos Andres en alguna situacion.
ResponderEliminarMe gusta la sinceridad, aunque tus motivos tendras para ello.
Espero la proxima critica social :P...cuidate hermano. xao